Saltar al contenido
Tarotgratuito.net
Hermetismo · 5 min

Paul Foster Case y la B.O.T.A.: tarot como estudio

Paul Foster Case (1884-1954) fundó los Builders of the Adytum en Los Ángeles y convirtió el tarot en un sistema de estudio hermético sistemático, diseñando un mazo en blanco y negro para que los estudiantes lo colorearan como práctica de meditación activa.

Crónica de Tarotgratuito.net

Paul Foster Case (1884-1954) es el hombre que convirtió el tarot en un objeto de estudio sistemático para el mundo anglosajón, y fundó en Los Ángeles una organización que sigue activa hoy: los Builders of the Adytum, o B.O.T.A. Su contribución central fue la más sencilla y más duradera de las que produjo el esoterismo americano del siglo XX: un mazo de tarot en blanco y negro diseñado para que los estudiantes lo colorearan ellos mismos.

La expulsión que lo fundó

Case nació en Fairport, Nueva York, en 1884, y desde niño mostró una aptitud excepcional para la música. Fue niño prodigio del órgano, y la estructura musical —escala, armonía, relación entre tonos— influyó de manera permanente en su modo de entender las correspondencias esotéricas. Llegó al tarot a través de los escritos de Éliphas Lévi y de la tradición de la Golden Dawn, e ingresó en la Thoth-Hermes Temple, logia de la Alpha et Omega (rama americana de la Golden Dawn) en Nueva York.

Su carrera en la orden terminó de una manera que dice mucho sobre él: fue expulsado por dar demasiadas conferencias públicas sobre el simbolismo del tarot. Mientras la tradición de la Golden Dawn guardaba sus conocimientos en secreto estricto para los iniciados de grado suficiente, Case consideraba que el tarot era un sistema de estudio que debía enseñarse de forma abierta y sistemática. La tensión entre el secreto iniciático y la transmisión educativa no podía resolverse desde dentro de la orden.

En 1922 fundó en Los Ángeles los Builders of the Adytum —constructores del santuario interior—, una orden que adoptó los materiales de la Golden Dawn pero los reorganizó como un curso de estudio por correspondencia, accesible por correo a cualquier persona sinceramente interesada. La democratización del esoterismo, que Fortune había emprendido con sus novelas y Regardie con sus publicaciones, encontraba en Case su forma más explícitamente pedagógica.

El mazo en blanco y negro

La innovación más conocida de Case es la que parece más modesta: encargó al ilustrador Jessie Burns Parke un mazo de tarot en blanco y negro, con las imágenes del Tarot Rider-Waite como referencia base pero adaptadas al sistema de correspondencias de la B.O.T.A., y lo distribuyó a sus estudiantes sin colorear.

La instrucción era colorear cada carta según unas indicaciones cromáticas precisas derivadas de las correspondencias cabalístico-herméticas del sistema: el Sol en amarillo solar, la Luna en plateado, los colores de cada sefirá del Árbol de la Vida aplicados a los elementos visuales correspondientes de cada arcano. Colorear no era una actividad decorativa sino una práctica de meditación activa: la mano que aplica el color obliga a la atención sostenida en cada elemento de la imagen, y la repetición a lo largo de las semanas graba las correspondencias en la memoria visual con una eficacia que ninguna lectura puede igualar.

"El tarot es el libro de la filosofía hermética en imágenes; cada arcano, un capítulo de la enseñanza cabalístico-hermética." — Paul Foster Case.

El tarot como estudio, no como adivinación

La posición de Case sobre la adivinación era clara y reiterada: no era el propósito primario del tarot. Las cartas eran, para él, un sistema codificado de la enseñanza cabalístico-hermética de la Golden Dawn, un dispositivo mnemónico para quien quisiera estudiar las veintidós letras hebreas, los diez números del Árbol de la Vida y sus relaciones. La adivinación era, a lo sumo, un uso secundario y derivado; la contemplación simbólica, el uso primario.

Su obra escrita principal es The Book of Tokens (1934), meditaciones en verso libre sobre los veintidós arcanos mayores, escritas en primera persona como si el propio principio simbolizado por cada carta hablara directamente al lector. No es un libro de instrucción técnica sino de contemplación: uno de los raros libros de esoterismo que puede leerse como literatura.

Murió en Ciudad de México en 1954. La B.O.T.A. que fundó sigue activa, con cursos por correspondencia que continúan el modelo que diseñó: el estudio lento, metódico y sin prisa de un sistema que, en su convicción, contenía suficiente material para una vida entera de trabajo. La influencia de Case en la práctica contemporánea del tarot es mayor de lo que suele reconocerse: la identificación de los arcanos mayores con los senderos del Árbol de la Vida, el sistema de correspondencias cromáticas, la lectura de cada figura como expresión de un principio psicológico universal —todo ese andamiaje que usa hoy cualquier lector serio, estudie o no la cábala— viene en buena medida de él. Quizá esa paciencia pedagógica, tan poco espectacular, sea su legado más duradero.

Fuentes y para saber más

Más crónicas de Hermetismo