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Fraudes · 5 min

James Randi y el Premio de un Millón de Dólares

Durante 40 años, James Randi ofreció un millón de dólares a quien demostrara poderes paranormales en condiciones controladas. Más de 1.000 candidatos. Cero ganadores.

Crónica de Tarotgratuito.net

James Randi nació en Toronto en 1928 como Randall James Hamilton Zwinge, se convirtió en ilusionista profesional bajo el nombre de "The Amazing Randi" y pasó la segunda mitad de su vida haciendo algo inusual para un mago: intentar que otros magos, o quienes fingían no serlo, no pudieran engañar al público con pretensiones de poderes reales. El instrumento más famoso de esa cruzada fue un premio económico que durante cuatro décadas nadie logró ganar.

El origen del reto

El reto empezó modestamente en 1964, cuando Randi ofreció mil dólares de su propio bolsillo a quien demostrara poderes paranormales en condiciones que él acordaría con el candidato. La cantidad fue creciendo con el tiempo y el apoyo de donantes hasta llegar al millón de dólares, custodiado en un fideicomiso bancario. El procedimiento era el siguiente: cualquier persona podía solicitar la prueba; Randi y el candidato acordaban conjuntamente el protocolo antes de la sesión, especificando qué fenómeno se iba a demostrar, qué condiciones de éxito se considerarían verificadas y qué controles se aplicarían. El acuerdo debía ser firmado por ambas partes.

La lógica del reto era deliberadamente simple. Randi sostenía que un poder paranormal genuino, es decir, que opere según principios reales aunque desconocidos, debería funcionar de manera reproducible. Si el poder solo funciona cuando el experimentador es creyente, o cuando el ambiente emocional es propicio, o cuando nadie comprueba demasiado de cerca, entonces no es un poder: es un artefacto de la expectativa o del engaño.

Más de mil candidatos, ningún ganador

Durante los cuarenta años de vigencia del reto, la James Randi Educational Foundation recibió más de mil solicitudes formales. Los candidatos procedían de todos los continentes y afirmaban capacidades de todo tipo: telepatía, clarividencia, curación por imposición de manos, localización de agua con varillas, comunicación con los muertos, influencia psicoquinética sobre generadores de números aleatorios. Ninguno superó la prueba preliminar diseñada conjuntamente. Muchos no llegaron a presentarse cuando se acordaron los protocolos concretos.

"Si el poder es real, funcionará cuando alguien lo observe. Si solo funciona cuando nadie mira demasiado de cerca, no es un poder: es un truco."

Entre los casos más documentados figura el de James Hydrick, ilusionista estadounidense que afirmaba mover páginas de libros con la mente. En una demostración televisada ante Randi, Hydrick fracasó cuando se añadió al ambiente pequeñas partículas de poliestireno que revelarían cualquier soplo de aire. Hydrick fue posteriormente condenado por abuso sexual de menores, dato que no refuta ni confirma sus supuestos poderes pero que ilustra el perfil frecuentemente turbio de quienes los explotan.

Las críticas al Premio

El reto no estuvo exento de críticas metodológicas. Sus adversarios señalaban que Randi era al mismo tiempo diseñador de los protocolos, árbitro de los resultados y parte interesada en el desenlace, una combinación que en ciencia se considera un conflicto de intereses estructural. Algunos candidatos alegaron que las condiciones acordadas eran inaceptables o que Randi cambiaba los criterios de evaluación a posteriori.

Randi reconocía abiertamente que el Premio no era un experimento científico en sentido estricto: era un reto público con condiciones negociadas. Argumentaba que si los poderes eran reales, el candidato podía exigir condiciones justas y Randi estaba obligado a acordarlas bajo pena de perder el fideicomiso. La asimetría, en su opinión, no era metodológica sino motivacional: los candidatos que retrocedían ante el protocolo controlado revelaban, con ese retroceso, que sus poderes no funcionaban sin la colaboración del ambiente no controlado.

El legado de un escéptico incómodo

Randi se declaró homosexual a los 81 años y se casó con su pareja, José Alvarez, en 2013. Se jubiló formalmente de la JREF ese mismo año. El Premio de un Millón de Dólares fue retirado en 2015, sin ganador, tras cinco décadas de existencia. Randi murió en octubre de 2020, a los 92 años.

Su legado es ambivalente de una manera productiva. Demostró que es posible investigar las afirmaciones paranormales con rigor sin recurrir a la crueldad ni al desprecio hacia quienes las sostienen. Estableció un protocolo de referencia, el reto con condiciones acordadas, que obliga a quienes afirman poderes a especificar exactamente qué pueden hacer y bajo qué circunstancias. Y dejó una estadística que habla por sí sola: cuarenta años, más de mil candidatos, cero ganadores. No es una prueba de que los fenómenos paranormales sean imposibles, pero sí de que ninguno de los que se presentaron al examen pudo demostrarlos cuando las condiciones impedían el engaño. A veces, la ausencia persistente de evidencia es, ella misma, una evidencia.

Fuentes y para saber más

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