Santiago de Cuba es la capital del oriente y tiene un carácter que no se calla. Aquí entra gente que lleva el son y la trova en la sangre, que se sabe de memoria el ambiente del carnaval santiaguero de julio, el más candente de la isla, y que mira con orgullo el Morro y la bahía.
Se conversa del calor sofocante que hace fama a la ciudad, de la música que nació en estas calles, del béisbol y las Avispas, de la Sierra Maestra que se levanta cerca. Los santiagueros tienen su propio hablar, su propio ritmo, y no les gusta que los confundan con los del occidente. En la sala se junta gente de la ciudad y del oriente en general, más los que emigraron y quieren su pedazo de tierra por chat. Conversación caliente, alegre y con mucho sabor, como el son que salió de aquí.