Holguín es la ciudad de los parques, y no es dicho por decir: quien vive aquí mide la ciudad de un parque a otro, del Calixto García al Parque Céspedes. Y por encima de todo está la Loma de la Cruz, con sus escalones que hay que subir para ganarse la vista de la ciudad entera desde arriba.
En la sala entra gente del oriente holguinero, de esa que sube a las Romerías de Mayo, que se escapa a la playa de Guardalavaca o al pueblo pesquero de Gibara cuando puede. Se habla de la vida cotidiana, del béisbol, de la cerveza Mayabe que es orgullo local, de música y de los recuerdos de siempre. Los holguineros tienen su carácter oriental, cálido y directo. Buen sitio para conocer paisanos, hacer amistades o charlar con gente que se fue pero no olvida la Loma ni los parques de su ciudad.