Santa Cruz de la Sierra es la Bolivia del llano y el calor, tan distinta a la Bolivia andina que muchos cruceños se identifican primero como «cambas» antes que con el país entero. La ciudad creció en anillos concéntricos a partir del centro histórico, y moverse «hasta el cuarto anillo» o «por el segundo anillo» es una forma de dar direcciones que cualquier cruceño entiende al vuelo.
Carnaval, cuñapés y un ritmo propio
El Carnaval cruceño es el más grande del país, con comparsas, corsos y una fiesta que se vive en la calle durante días. Los cuñapés recién horneados, el majao y el sonso son parte de la mesa diaria, y el acento cruceño —cantado, relajado, con su propio vocabulario— tiene un sabor muy distinto al de La Paz o Cochabamba. La sala reúne a cruceños de la ciudad y a los que hoy viven fuera, en España o Argentina, con ganas de hablar de su tierra.