Sala para los potosinos, la gente de Potosí, una de las ciudades más altas del mundo, marcada por el Cerro Rico que se ve desde cualquier esquina. Aquí cae quien conoce la Casa Nacional de la Moneda, quien camina las calles coloniales del centro con sus iglesias y balcones, y quien sabe lo que fue la plata que salió de estas minas y movió medio mundo.
La conversa lleva el peso de la altura y la historia: el frío intenso, la minería que sigue viva en el cerro, el respeto por el Tío de la mina, y los antojos de un plato potosino, las kalaphurkas humeantes con su piedra caliente y las tawa tawas dulces. Sale el orgullo de la Villa Imperial, el Carnaval potosino y las escapadas a los ojos de agua y termales de la zona. Gente sobria, orgullosa y de carácter fuerte forjado en las alturas.
Entrar es fácil
Pon un apodo, saluda y ya estás dentro. Vale para el potosino de aquí y para el que emigró buscando otros aires.