Una ciudad que se mira desde arriba
La Paz es la única capital del mundo donde uno puede quedarse sin aliento solo por caminar una cuadra cuesta arriba: la altura, cerca de los 3.600 metros, es parte de la identidad paceña tanto como el Illimani nevado que vigila la ciudad. El teleférico, con sus líneas de colores que conectan La Paz con El Alto, cambió la forma de moverse y de mirar la ciudad desde el aire, y es tema obligado en la sala.
Las cholitas con su pollera y sombrero, el Mercado de las Brujas con sus fetos de llama e inciensos para la suerte, el api con pastel de las mañanas frías y las salteñas de media mañana son parte del paisaje cotidiano. Para los paceños que viven en España, Argentina o Estados Unidos, esta sala es un puente directo con esa identidad de altura, aymara y mestiza, que no se parece a ninguna otra en el continente.