La Romana tiene ese aire del este: caña de azúcar, mar cerca y gente que sabe disfrutar. En esta sala se junta quien vive por el centro, quien trabaja en la zona turística de Casa de Campo y quien se escapa los domingos a Bayahíbe a comerse un pescado frito con la arena entre los dedos.
Se habla de Altos de Chavón cuando hay concierto en el anfiteatro, del ingenio que marcó a la ciudad, de las playas del este y de lo que se cocina por aquí. Es una comunidad más pequeña que la capital, y eso hace que la conversación sea cercana, como cuando te encuentras a un conocido en el parque Central. Buen sitio para conocer romanenses, coordinar una salida o simplemente vacilar con paisanos del este mientras se pone el sol sobre el río Dulce.