Jamaica no es un país hispanohablante, así que esta sala tiene un carácter distinto al resto: reúne a la pequeña pero activa comunidad hispana que vive en la isla junto con hispanohablantes de otros países fascinados por el reggae, la herencia de Bob Marley y la cultura rastafari.
El inglés jamaicano y el patois se cuelan en la conversación, y hay bastante intercambio sobre cómo es realmente vivir en Jamaica más allá de la imagen de postal turística.