Sala para los alteños, la gente de El Alto, esa ciudad enorme y joven encaramada sobre La Paz, a más de 4.000 metros, con vista al Illimani. Aquí cae quien se mueve por La Ceja, el corazón comercial que nunca para, quien conoce la feria 16 de Julio, una de las más grandes de Sudamérica los jueves y domingos, y quien baja a La Paz en los teleféricos de Mi Teleférico.
La conversa lleva la fuerza aymara y trabajadora de la ciudad: el frío cortante de la altura, el comercio y el emprendimiento por todos lados, la arquitectura de los cholets de colores de Freddy Mamani, y los antojos de un plato paceño, api con pastel, rellenos y la comida de puesto. Sale el orgullo de una ciudad que se hizo a pulso, las fiestas de fraternidades y el carácter aguerrido de su gente. Gente directa, luchadora y con mucho movimiento.
Cómo entrar
Pon un apodo, saluda y ya estás dentro. Vale para el alteño de aquí y para el que se fue a buscarse la vida en otro lado.