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Parapsicología · 5 min

El Proyecto STARGATE: la CIA y la visión remota

Durante diecisiete años y con más de veinte millones de dólares, la CIA y el Ejército de EE.UU. investigaron si la mente humana podía percibir lugares y eventos a distancia.

Crónica de Tarotgratuito.net

En 1995, la CIA desclasificó los archivos del Proyecto STARGATE y encargó una evaluación independiente a la American Institutes for Research. El resumen del informe fue desconcertante en su ambivalencia: los resultados estadísticos eran, en palabras de la investigadora Jessica Utts, estadística de la Universidad de California en Davis, "significativamente mayores que el azar". La conclusión operativa fue, sin embargo, que el programa no había producido información útil para inteligencia militar. El 30 de junio de 1995 el proyecto fue oficialmente clausurado después de diecisiete años y más de veinte millones de dólares invertidos.

Los orígenes: miedo a la ventaja soviética

El programa nació en 1978 en el SRI International de Menlo Park, California, financiado por la Defense Intelligence Agency y, más tarde, por otras agencias del gobierno estadounidense. Su punto de partida no fue la curiosidad científica sino el miedo estratégico: informes de inteligencia advertían de que la Unión Soviética invertía recursos significativos en investigación de fenómenos psíquicos con aplicaciones militares. Si el otro bloque tomaba en serio la "visión remota", Estados Unidos no podía ignorarla.

La visión remota, en inglés remote viewing, era la supuesta capacidad de percibir lugares, personas u objetos a distancia sin información previa, usando solo la mente. El término fue acuñado por Ingo Swann, artista y parapsicólogo que se convirtió en uno de los colaboradores más activos del programa. En los primeros experimentos, a Swann y a otro participante destacado, el ex policía Pat Price, se les daban coordenadas geográficas y se les pedía que describieran el lugar correspondiente sin saber de qué se trataba. Algunos de sus relatos, comparados después con los objetivos reales, mostraron coincidencias que los investigadores consideraron llamativas.

"El coordinador que daba las coordenadas no sabía el objetivo; el evaluador que puntuaba las respuestas no sabía quién era el sujeto. Era ciencia, o al menos lo intentaba ser." — resumen metodológico del programa, desclasificado en 1995.

El protocolo y sus resultados

A lo largo de los años, el programa trabajó con un puñado de "televidentes" seleccionados por sus resultados en pruebas previas. Los ejercicios seguían un protocolo de doble ciego: el sujeto ignoraba el objetivo, el evaluador ignoraba al sujeto. Las descripciones producidas se comparaban con el objetivo real mediante sistemas de clasificación por jueces independientes. Según los informes internos, el nivel de coincidencia superaba estadísticamente lo esperado por azar.

Pero los análisis posteriores revelaron problemas metodológicos persistentes. Los objetivos en muchas sesiones no estaban suficientemente aislados: había posibilidad de contaminación por información previa, y el sistema de puntuación de coincidencias era susceptible de sesgo por parte de los evaluadores. El informe de Ray Hyman, estadístico de la Universidad de Oregón contratado para revisar los datos junto a Utts, llegó a una conclusión opuesta a la de ella: los datos no justificaban la existencia de un fenómeno genuino y los problemas metodológicos eran demasiado graves para extraer conclusiones.

El legado del programa

La discrepancia entre Utts y Hyman en el informe de 1995 es, en cierta forma, el legado más honesto del programa: dos expertos, mismos datos, conclusiones opuestas. La parapsicología académica sigue citando los resultados estadísticos del STARGATE como los más sólidos de la disciplina; la psicología experimental sigue citando las objeciones metodológicas como definitivas.

Lo que no está en disputa es el contexto institucional: la CIA y el Ejército de EE.UU. financiaron durante casi dos décadas una investigación sobre fenómenos que la mayoría de los científicos considera imposibles. Eso dice algo sobre el miedo geopolítico de la Guerra Fría, sobre los márgenes que una institución está dispuesta a explorar cuando la ventaja adversaria está en juego, y sobre lo difícil que resulta demostrar la ausencia de un efecto cuando el deseo de encontrarlo es suficientemente intenso. Los archivos desclasificados están disponibles en línea. Cada lector puede evaluarlos por su cuenta.

Fuentes y para saber más

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