Catherine Crowe y el primer catálogo científico de lo paranormal
En 1848, una escritora escocesa publicó un libro de setecientas páginas con casos de apariciones, poltergeists y premoniciones recopilados como si fueran expedientes judiciales. La academia la ignoró. Treinta años después, los fundadores de la Society for Psychical Research usaron exactamente su método.
Crónica de Tarotgratuito.net
En enero de 1848, la editorial T. & T. Clark de Edimburgo puso a la venta un volumen de seiscientas noventa y dos páginas titulado The Night Side of Nature, or Ghosts and Ghost Seers. Su autora era Catherine Ann Crowe, una escritora ya conocida en los círculos literarios escoceses por sus novelas de misterio. El libro se agotó en semanas. En menos de dos años alcanzó siete ediciones y fue traducido al alemán. La Westminster Review lo calificó de «obra de mérito singular». El Athenaeum fue más cauteloso, pero lo reseñó en extenso.
The Night Side of Nature no era una colección de historias de fantasmas. Era un catálogo de casos tratados con el rigor del testimonio judicial: fuentes identificadas, fechas, circunstancias, nombres de testigos. Crowe no afirmaba en la mayoría de los casos que los fenómenos fueran reales en sentido literal; afirmaba que los testimonios eran reales y que merecían estudio sistemático, no descarte automático.
Las fuentes y el método
Crowe construyó su catálogo a partir de tres tipos de fuentes. Primera: testimonios directos recogidos por ella en correspondencia con personas de su red social escocesa e inglesa, que enviaron relatos de experiencias propias o de familiares cercanos. Segunda: publicaciones alemanas, especialmente la tradición de la Naturphilosophie romántica, que había producido una literatura de fenómenos paranormales tratados con una seriedad que la academia anglosajona no tenía. Tercera: los tribunales —casos judiciales en los que el testimonio de apariciones o premoniciones había tenido relevancia probatoria.
La influencia alemana es central para entender el libro. Crowe leía alemán con fluidez y conocía la obra del médico y poeta Justinus Kerner, cuyo libro Die Seherin von Prevorst (1829) —«La vidente de Prevorst»— había documentado el caso de Friederike Hauffe, una mujer de Württemberg que afirmaba ver espíritus y cuyas experiencias Kerner registró con minucia clínica durante años. Crowe citó el libro extensamente y tradujo pasajes al inglés, contribuyendo de manera decisiva a difundirlo en el mundo anglosajón.
Los fenómenos catalogados
The Night Side of Nature cubrió un espectro amplio. Apariciones de personas vivas —el «doppelgänger» o «doble» que aparece en un lugar distinto al del cuerpo físico de una persona. Crisis apparitions: visiones de alguien en el momento de su muerte, experimentadas por personas a distancia, antes de que pudieran haber recibido noticia por medios convencionales. Poltergeists: perturbaciones físicas —objetos movidos, ruidos inexplicados— en torno a ciertas personas o lugares. Premoniciones verificadas retroactivamente. Sueños predictivos con elementos específicos y comprobables.
Para cada categoría, Crowe establecía una tipología basada en las características comunes de los casos, identificaba las variables que debían ser controladas para que un testimonio fuera fiable, y señalaba los casos en que los testigos habían intentado verificar o falsear su propia experiencia.
«No pido que el lector crea en fantasmas —escribió Crowe en la introducción—. Pido que el lector crea que quienes dicen haberlos visto merecen la misma atención que se presta a cualquier testigo en cualquier otro asunto.»
Este enfoque era metodológicamente distinto de la literatura de fenómenos sobrenaturales anterior, que operaba principalmente en el registro devocional o del entretenimiento popular. Crowe no quería aterrar ni edificar a sus lectores: quería convencerlos de que los fenómenos, si existían, debían ser estudiados con los mismos instrumentos que cualquier otro fenómeno natural.
La crisis de 1854 y el daño a su reputación
En la madrugada del 2 de marzo de 1854, la policía de Edimburgo encontró a Catherine Crowe en la calle, en estado de desorientación severa, sin ropa. Según los relatos periodísticos publicados en el Scotsman y otros periódicos de la época, afirmaba ser invisible, que había descubierto el secreto de la invisibilidad y que estaba demostrándolo.
Fue conducida a su domicilio. Los médicos diagnosticaron un «colapso nervioso» —el término de la época para un episodio psiquiátrico agudo. La prensa, que había sido generalmente favorable a su trabajo literario, utilizó el episodio para cuestionar retroactivamente The Night Side of Nature: si su autora estaba «loca», ¿qué decía eso de un libro dedicado a fenómenos que la ciencia consideraba irracionales?
Crowe no volvió a publicar obra mayor después de 1854. Murió en 1876.
La reivindicación: la Society for Psychical Research
En 1882, treinta y cuatro años después de la publicación de The Night Side of Nature, un grupo de académicos de Cambridge —Frederick William Henry Myers, Edmund Gurney, Henry Sidgwick, entre otros— fundó la Society for Psychical Research (SPR) con el objetivo explícito de investigar los fenómenos paranormales con rigor científico.
El método de la SPR era, en sus líneas esenciales, el que Crowe había propuesto en 1848: recopilación sistemática de testimonios, clasificación tipológica, identificación de casos que resistieran el escrutinio crítico, publicación de los resultados en una revista académica —Proceedings of the SPR, desde 1882. Myers, en su obra monumental Human Personality and Its Survival of Bodily Death (1903), citó explícitamente casos que Crowe había documentado.
Gurney y Myers publicaron en 1886 Phantasms of the Living, un volumen de casi mil quinientas páginas dedicado específicamente a las «crisis apparitions» —una de las categorías centrales de The Night Side of Nature. El libro contiene más de setecientos casos verificados en sus fuentes primarias. Es, en cierto sentido, la continuación metodológica directa del proyecto de Crowe.
Lo que queda
The Night Side of Nature está disponible hoy en edición facsímil y en Project Gutenberg. Su lectura muestra una mente analítica que se toma en serio tanto los casos que registra como la necesidad de dudar de ellos. Crowe no era una creyente ingenua: en varios capítulos examinó críticamente las posibilidades de fraude, autoengaño y distorsión de la memoria.
El problema que planteó en 1848 —¿cómo se estudia rigurosamente un fenómeno que no se puede reproducir en condiciones de laboratorio?— sigue sin una respuesta universalmente aceptada. Pero el modo en que ella lo formuló fue suficientemente preciso para que otros, treinta años después, lo tomaran como punto de partida. Eso, en la historia de las ideas, no es poco.
Fuentes y para saber más
- Catherine Crowe — The Night Side of Nature, or Ghosts and Ghost Seers (T. & T. Clark, Edimburgo, 1848), texto completo en Project Gutenberg ↗
- Edmund Gurney, F.W.H. Myers, Frank Podmore — Phantasms of the Living (Trübner & Co., Londres, 1886) ↗
- Justinus Kerner — Die Seherin von Prevorst (1829), edición facsímil ↗