Saltar al contenido
Tarotgratuito.net
Figuras · 5 min

Doreen Valiente: la mujer que escribió la Wicca y dijo la verdad

Doreen Valiente reescribió los rituales de Gerald Gardner y creó el lenguaje que los wiccans repiten hoy. Fue también la primera en documentar que Gardner inventó la Wicca en los años 40.

Crónica de Tarotgratuito.net

Doreen Valiente nació en Surrey en 1922 y murió en Brighton en 1999. Entre medias, escribió la mayoría de las palabras que los practicantes de la Wicca en todo el mundo repiten en sus rituales. También fue la primera persona en documentar con honestidad que Gerald Gardner no había "redescubierto" una religión antigua: la había inventado. Las dos cosas, la creación y la desmitificación, son igualmente parte de su legado.

El Libro de las Sombras de Gardner: un collage

Gerald Gardner presentó la Wicca al público en los años cincuenta como la supervivencia secreta de una antigua religión de brujas que habría sobrevivido a las persecuciones medievales. El relato era atractivo y la idea de una espiritualidad pagana pre-cristiana conectaba con un anhelo real de muchos buscadores espirituales de posguerra.

El problema, que Doreen Valiente fue una de las primeras en señalar en voz alta, es que el llamado "Libro de las Sombras" de Gardner, el texto ritual que supuestamente transmitía esta tradición, era en realidad un conjunto de piezas ensambladas. Contenía fragmentos de Aleister Crowley, a quien Gardner había conocido en los años cuarenta y cuyo estilo ceremonial reconocía cualquier lector familiarizado con él. Contenía pasajes del poeta Kipling. Contenía elementos del folklore del siglo XIX. Y contenía invenciones de Gardner mismo.

Doreen Valiente se inició en el coven de Gardner hacia 1953. Era una lectora exigente y enseguida reconoció el material de Crowley. Le planteó el problema a Gardner, quien terminó reconociendo que el Libro de las Sombras tal como estaba no era un texto antiguo, sino un trabajo de composición relativamente reciente.

La reescritura que fundó una liturgia

En lugar de abandonar la práctica, Valiente tomó una decisión más fértil: reescribir. Trabajó sistemáticamente sobre los textos de Gardner, eliminando el material de Crowley, suavizando el tono autoritario y creando un lenguaje poético que fuera genuinamente evocador sin ser una copia de nadie. El resultado es, en buena medida, la liturgia wicca que existe hoy.

"Escúchame, hija de la diosa, escúchame: yo que soy el alma de la naturaleza, que da vida al universo." — apertura de La Carga de la Diosa, Doreen Valiente.

La Carga de la Diosa —"The Charge of the Goddess" en inglés— es el texto ritual más recitado en la Wicca moderna. Existe en múltiples versiones, pero la más difundida es sustancialmente la de Valiente. Con frecuencia se presenta en contextos rituales o devocionales como un texto de origen antiguo o como la "voz de la diosa" misma. Valiente sabía que lo había escrito ella, y nunca pretendió otra cosa. Es el tipo de ironía histórica que solo funciona cuando el texto es bueno.

La ruptura con Gardner y la verdad sobre los orígenes

La relación entre Valiente y Gardner se deterioró hacia 1957. Valiente lideró una facción de iniciados que protestó contra las reglas cada vez más autoritarias que Gardner iba imponiendo a los covens, incluyendo restricciones sobre el contacto público de los miembros y otras normas que la mayoría consideraba arbitrarias. La confrontación fue directa: Valiente fue expulsada o se fue, según quien cuente la historia, y fundó su propio coven.

Desde esa posición independiente desarrolló una capacidad investigadora que fue quizá su aportación más duradera. Valiente rastreó los orígenes de la Wicca con rigor histórico, entrevistando a personas que habían conocido a Gardner y cotejando textos. Sus conclusiones, publicadas en obras como The Rebirth of Witchcraft (1989), fueron claras: la Wicca de Gardner no era una supervivencia antigua sino una creación de los años cuarenta y cincuenta, ensamblada con materiales de diversa procedencia.

Lo notable es que Valiente presentó esta conclusión no como una denuncia sino como una constatación que no le parecía restar valor a la tradición. Una religión reciente y construida conscientemente podía ser tan válida, argumentaba, como una que afirmara tener siglos. Lo que importaba era si funcionaba como camino espiritual para quienes la practicaban. En esa actitud —admitir la fabricación sin avergonzarse de ella— reside quizá la mayor madurez intelectual de Valiente.

Doreen Valiente murió en Brighton en 1999, reconocida finalmente como la "madre de la Wicca moderna" por una comunidad que había tardado en reconocer cuánto de lo que amaba le debía a ella. La Doreen Valiente Foundation, creada tras su muerte, preserva su archivo. En ese archivo está la diferencia entre lo que la Wicca dice ser y lo que la historia muestra que fue: una diferencia que Valiente consideró, hasta el final, perfectamente compatible con una práctica espiritual genuina.

Fuentes y para saber más

Más crónicas de Figuras