El poltergeist de Enfield: la familia Hodgson y el SPR
En 1977, una familia del norte de Londres reportó fenómenos inexplicables que la prensa convirtió en el caso de poltergeist más documentado de la historia contemporánea.
Crónica de Tarotgratuito.net
En agosto de 1977, Peggy Hodgson llamó a la policía desde su casa del número 284 de Green Street, en Enfield, un barrio del norte de Londres. Sus cuatro hijos, ella acababa de separarse de su marido, habían oído ruidos y visto moverse los muebles. Los agentes que acudieron aquella noche registraron en su informe que una silla se desplazó por el suelo sin que nadie la empujara. Fue el primer documento policial de lo que se convertiría en el caso de poltergeist más estudiado y más debatido del siglo XX.
La investigación del Society for Psychical Research
La historia llegó a oídos del Society for Psychical Research (SPR), fundado en Londres en 1882 para estudiar fenómenos psíquicos con metodología rigurosa. Maurice Grosse, un ingeniero reconvertido en investigador tras la muerte de su hija en un accidente de moto, se hizo cargo del caso. Poco después se unió Guy Lyon Playfair, autor de varios libros sobre fenómenos paranormales. Ambos pasaron meses en la casa, llenando cintas de casete con grabaciones y diarios de observación.
Los fenómenos que documentaron eran variados y persistentes: muebles que se desplazaban, objetos que volaban por el aire, golpes sistemáticos en las paredes que respondían a preguntas y, sobre todo, la voz. Janet, la menor de las hijas, de once años, emitía en estado de aparente trance una voz ronca y masculina que decía llamarse Bill Wilkins y reclamaba la casa como suya. Las grabaciones de aquella voz existen y pueden escucharse hoy; lo que permanece en disputa es su origen.
"Soy Bill, me morí aquí sentado en mi silla. Tuve una hemorragia. Y me fui." — voz grabada por Maurice Grosse, atribuida por los investigadores a la entidad del caso Enfield, 1977.
La investigación posterior confirmó un dato notable: un hombre llamado Bill Wilkins había vivido y fallecido en esa casa años antes. Sus hijos lo confirmaron sin haber sido contactados previamente por los investigadores. El detalle es uno de los que Playfair citaba como evidencia genuina, aunque los escépticos señalan que esa información podría haberse obtenido por vías ordinarias.
Lo que los escépticos encontraron
En enero de 1978, dos fotógrafos de la agencia Daily Mirror que vigilaban la casa grabaron a Janet doblando cucharas y saltando desde su cama para simular levitaciones. La niña fue sorprendida sin ambigüedad. La investigadora Anita Gregory, comisionada por el SPR para revisar el expediente, concluyó en su informe de 1982 que los fenómenos eran en su mayoría fraudulentos o el resultado de engaños conscientes de los niños.
Grosse y Playfair no negaron las trampas: en sus propias notas reconocían que Janet, en ocasiones, intentaba producir efectos que consideraba esperados. Pero distinguían ese comportamiento de lo que describían como fenómenos genuinos: los golpes en las paredes con testigos independientes que incluían no solo a ellos, sino a vecinos, periodistas y un fotógrafo de la BBC que presenció objetos en movimiento sin aparente causa física. Esa distinción —entre el fraude demostrado y los fenómenos sin explicación— es el núcleo del debate que el caso dejó abierto.
En 2016 el caso inspiró The Conjuring 2, la película de James Wan que presentó a los investigadores Ed y Lorraine Warren como protagonistas de la investigación. Los Warren visitaron la casa brevemente; la dirección principal del caso estuvo en manos de Grosse y Playfair, ausentes o secundarios en la película. La diferencia entre el caso real y su versión cinematográfica es tan amplia que los propios investigadores y la familia Hodgson la rechazaron públicamente.
El caso cuarenta años después
Janet Hodgson, hoy adulta, concedió entrevistas en las que afirmó que algunos fenómenos eran reales y que ella y su hermana también inventaban cosas, impulsadas por la atención mediática. Esa ambivalencia encapsula el problema central del caso Enfield: no hay una narrativa limpia. El fraude parcial está documentado; la explicación total tampoco está disponible. Los golpes en las paredes —con testigos múltiples e independientes, algunos de ellos escépticos declarados— no tienen aún una causa física consensuada.
El archivo completo de la investigación del SPR se conserva en la Biblioteca de Cambridge. Ciento veinticinco horas de grabación de audio, centenares de fotografías y decenas de informes constituyen la documentación más extensa de un caso de este tipo en el mundo anglosajón. Para los parapsicólogos, es una montaña de evidencia ambigua; para los escépticos, una demostración de cuánto puede resistir un fraude cuando hay voluntad de creerle. Para quienes vivieron aquellos meses en la casa de Green Street, aquella frontera entre la prueba y la duda era simplemente su vida cotidiana.