El caso Bridey Murphy: la hipnosis que convenció al mundo
En 1956 un ama de casa de Colorado «recordó» bajo hipnosis una vida en la Irlanda del siglo XIX. El libro vendió 170.000 ejemplares en una semana — hasta que los periodistas fueron a Chicago.
Crónica de Tarotgratuito.net
En 1956, un libro vendió más de 170.000 ejemplares en su primera semana y desató el primer debate masivo sobre la reencarnación en los Estados Unidos. El caso Bridey Murphy —una mujer irlandesa del siglo XIX supuestamente recordada bajo hipnosis por una ama de casa de Colorado— es también la historia de cómo una investigación periodística desmontó la historia sin que eso importara demasiado al público.
Morey Bernstein y Virginia Tighe
Morey Bernstein era un hombre de negocios de Pueblo, Colorado, aficionado a la hipnosis. En 1952 comenzó a hipnotizar a Ruth Simmons —seudónimo de Virginia Tighe— y a pedirle que retrocediera más allá de su nacimiento. En sesiones grabadas, la voz de Tighe adoptó un acento que ella misma describía como irlandés y comenzó a narrar la vida de Bridget "Bridey" Murphy, nacida en Cork en 1798, casada con un abogado llamado Brian Joseph McCarthy, muerta alrededor de 1864. Los detalles eran específicos: nombres de calles, nombres de comerciantes, monedas irlandesas de la época, términos en inglés arcaico. Bernstein publicó el libro The Search for Bridey Murphy en 1956. Se tradujo a doce idiomas. Hollywood compró los derechos inmediatamente.
"Podía ver Irlanda con la misma claridad con que veo esta habitación. Caminaba por calles de Cork que podía nombrar, tocaba la madera de los muebles de mi casa." — Virginia Tighe, sesión hipnótica registrada, 1952
La investigación periodística
El Chicago American envió reporteros a investigar el caso. Lo que encontraron no era Irlanda del siglo XIX sino el vecindario de Chicago donde Virginia Tighe había crecido. La abuela materna de Tighe era irlandesa y le había contado historias de su tierra natal. Su tía, que vivía frente a la casa familiar en Chicago, se llamaba Bridie Murphy Corkell. Los nombres de calles de Cork que Tighe citaba bajo hipnosis eran reales pero podían encontrarse en cualquier guía turística de la época. Los comerciantes que mencionaba no pudieron ser verificados en registros históricos irlandeses. El acento que adoptaba no convenció a ningún lingüista especializado en dialectología del sur de Irlanda.
La criptomnesia y el debate científico
El psicólogo Ian Stevenson, que dedicó su carrera a investigar casos de reencarnación con rigor académico en la Universidad de Virginia, analizó el caso Bridey Murphy y concluyó que la explicación más parsimoniosa era la criptomnesia: la capacidad de la mente de almacenar recuerdos de los que no tenemos consciencia explícita y recuperarlos bajo hipnosis como si fueran propios. La criptomnesia no era invención de Stevenson. Jung la había descrito en 1905 en sus primeros trabajos sobre asociaciones verbales: una persona que de niña escuchó historias de Irlanda podía, décadas después, reconstruirlas bajo hipnosis de forma elaborada y completamente convincente, sin intención de engañar. El sujeto no miente: simplemente no sabe de dónde vienen esas imágenes.
El legado del caso
Lo que el caso Bridey Murphy dejó instalado en la cultura popular no fue la creencia en la reencarnación sino algo más sutil: la idea de que la hipnosis podía ser una herramienta para acceder a vidas pasadas. Esa idea generó décadas de "terapia de regresión a vidas pasadas", un campo que los psicólogos clínicos consideran en el mejor caso inofensivo y en el peor capaz de generar falsos recuerdos traumáticos con consecuencias reales para los pacientes. El libro de Bernstein nunca fue retirado del mercado. Las ediciones actuales a veces incluyen notas sobre las investigaciones periodísticas, pero la historia de Bridey Murphy sigue vendiéndose como "el primer caso documentado de regresión hipnótica a vidas pasadas". Virginia Tighe murió en 1995 sin haber esclarecido públicamente si ella misma creía en la autenticidad de sus recuerdos irlandeses. La pregunta que plantea el caso —¿puede la mente crear recuerdos tan elaborados que convenzan incluso al propio sujeto?— sigue siendo una de las más inquietantes de la psicología cognitiva contemporánea.