Aleister Crowley y la ley de Thelema
Llamado 'el hombre más perverso del mundo' por la prensa de 1923, Crowley fue hijo de los Plymouth Brethren, alpinista en Cambridge y el ocultista que proclamó en El Cairo la ley de Thelema.
Crónica de Tarotgratuito.net
Aleister Crowley (1875-1947) ha pasado a la historia como "el hombre más perverso del mundo", un título que la prensa amarilla británica le adjudicó en 1923 y que él mismo cultivó con calculada dedicación. Que un hijo de la familia cristiana más ortodoxa del Reino victoriano terminara convertido en el ocultista más famoso del siglo XX no es un accidente: es el resultado de una ruptura deliberada que conviene reconstruir con datos antes que con leyendas.
De los Plymouth Brethren a Cambridge
Edward Alexander Crowley nació en Leamington Spa en 1875. Sus padres pertenecían al movimiento Plymouth Brethren, una secta protestante de extrema austeridad que leía la Biblia literalmente y rechazaba casi todo adorno mundano. Su madre, según las crónicas, lo llamaba en privado "la Bestia", en referencia al Apocalipsis, convirtiendo sin quererlo en profecía lo que era insulto. Su padre murió cuando Crowley tenía once años, dejándolo con una herencia considerable y sin el ancla de una autoridad paterna.
En Cambridge estudió filosofía y destacó como alpinista, con ascensiones documentadas en los Alpes. No llegó a graduarse, pero leyó vorazmente. En 1898 ingresó en la Hermetic Order of the Golden Dawn, la orden esotérica más influyente de su época, donde aprendió cábala, tarot y magia ceremonial bajo la guía de Samuel Liddell MacGregor Mathers. Fue expulsado en 1900 tras un enfrentamiento con la dirección de la orden que incluyó, según las crónicas, un intento de hacerse con la sede londinense por la fuerza.
El Cairo, 1904: El libro de la ley
La pieza central del sistema de Crowley, la que lo separa radicalmente del ocultismo de su tiempo, fue lo que él denominó la recepción de El libro de la ley en El Cairo en la primavera de 1904. Según su propio relato, durante tres días consecutivos escuchó la voz de una inteligencia llamada Aiwass, que le dictó los tres capítulos del libro. El texto proclama la llegada del Eón de Horus y enuncia el principio fundamental de Thelema —"voluntad" en griego—:
"Do what thou wilt shall be the whole of the Law. Love is the law, love under will." — Liber AL vel Legis, I:40 y I:57.
Conviene separar el dato de la afirmación sobrenatural. Lo históricamente cierto es que Crowley escribió ese texto en El Cairo y lo publicó. Que lo dictara un ángel es una afirmación de fe, no un hecho verificable. Los historiadores del esoterismo leen el Libro de la ley como un documento de ruptura deliberada con la tradición victoriana: Thelema no es una religión de la obediencia sino de la voluntad individual, un giro que debe entenderse también como reacción a la rigidez del entorno en que su autor se crió.
La Abadía de Thelema y el escándalo
En 1920 Crowley fundó la Abadía de Thelema en Cefalú, Sicilia, una pequeña comunidad donde pretendía vivir y practicar los ritos de su sistema. Las crónicas de la época, amplificadas por la prensa sensacionalista británica, hablaron de orgías, drogas y rituales sanguinarios. En 1923, tras la muerte de un seguidor por causas nunca del todo esclarecidas, Mussolini ordenó su expulsión de Italia. Crowley fue desde entonces persona non grata en varios países y el apodo de "bestia del diablo" quedó grabado en el imaginario popular.
Lo que los investigadores actuales encuentran en la Abadía difiere considerablemente del escándalo. Los diarios y cartas conservados muestran un experimento de vida comunitaria e intensa práctica ritual, no tan diferente de otros experimentos bohemios de la época, aunque con un marco ceremonial específico. Las acusaciones más extremas carecen de respaldo documental sólido; la muerte del joven Raoul Loveday fue real, pero las causas apuntaban a fiebre entérica, no a ceremonias.
El Thoth Tarot y la huella cultural
Hacia el final de su vida, Crowley colaboró con la pintora Lady Frieda Harris en el Thoth Tarot, publicado póstumamente en 1944. Harris aplicó los principios de la geometría proyectiva a las imágenes, produciendo una de las barajas más influyentes del siglo XX. La correspondencia entre ambos muestra un proceso de trabajo serio y exigente, muy alejado de la imagen del provocador irreflexivo.
La influencia de Crowley en la cultura popular es difícil de exagerar y fácil de malentender. Jimmy Page de Led Zeppelin coleccionó sus manuscritos y compró su antigua casa de Boleskine. Los Beatles lo incluyeron en la portada de Sgt. Pepper's. Anton LaVey reconoció su deuda con él. En todos estos casos, la figura de Crowley fue recibida más como icono de la transgresión que como pensador sistemático, lo que constituye, tal vez, el mayor malentendido de su legado.
Los historiadores del esoterismo lo describen hoy como un intelectual genuino y un performer consciente que usó el escándalo como herramienta de divulgación: si todo el mundo te teme, nadie te presta suficiente atención para comprenderte. Que ese cálculo funcionara demasiado bien, convirtiendo al autor en espantapájaros, es la ironía con la que Crowley sigue ocupando el centro del debate sobre el ocultismo moderno más de setenta años después de su muerte.