Sala para gente de Puebla que quiere platicar con paisanos, con el Popo y el Izta asomando cuando el cielo está despejado. Aquí caen los que se pierden entre las fachadas de talavera del Centro Histórico, los que suben a la iglesia de los Remedios en Cholula, los que se echan una cemita por el mercado y los que defienden que el mejor mole del país es el de su abuela, sin discusión.
Se platica de dónde comer unos buenos chiles en nogada en temporada, de una noche por el Callejón de los Sapos, de si vale la pena caerle a Atlixco o a los pueblos de la sierra el fin de semana, y del Club Puebla. También de la chamba, la universidad y el tráfico que ya se puso pesado.
Cholula, que da para sala aparte
La pirámide de Cholula es la más grande del mundo por volumen y la mayoría de la gente que llega no lo sabe, porque parece un cerro con una iglesia encima. Entre San Andrés y San Pedro hay vida universitaria, bares y una relación de amor y hartazgo con el turismo de fin de semana que llega de la Ciudad de México.
La banda universitaria
La BUAP y la UDLAP traen gente de todo el país y del extranjero, así que en la sala se cruzan poblanos de toda la vida con quienes llevan dos años aquí y ya defienden las cemitas como propias. Eso se nota en el ritmo de la sala durante el curso y en el silencio de julio.
Los que están en el norte
Hay una comunidad poblana grande en Nueva York, de las más grandes de mexicanos allá, y se conecta con el horario cambiado. Las conversaciones de madrugada suelen ser con ellos.