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Chamanismo · 4 min

El Bön: la religión pre-budista del Tíbet

El Bön es la tradición espiritual indígena del Tíbet, anterior al budismo y declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2021; sus chamanes trabajan con los espíritus de las montañas, el agua y los ancestros mediante rituales que sobrevivieron absorbiendo y siendo absorbidos por el budismo tibetano.

Crónica de Tarotgratuito.net

Antes de que el budismo llegara al Tíbet en el siglo VII de nuestra era, las altas mesetas y los valles del Himalaya ya tenían su propia religión. Se llamaba Bön, y sus practicantes —los bönpos— veneraban a las montañas, los ríos y los cielos con rituales en los que los sacerdotes podían viajar al mundo de los espíritus para interceder en favor de los vivos. Hoy el Bön es reconocido por el propio Dalai Lama como una de las cinco tradiciones religiosas del Tíbet, y en 2021 la UNESCO lo inscribió en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El Bön antes y después del budismo

La historia del Bön es difícil de reconstruir con precisión porque buena parte de sus textos fueron compuestos o recompilados durante la Edad Media tibetana, a menudo en polémica con el budismo triunfante. La tradición Bön sitúa su origen en el maestro Tönpa Shenrab Miwoché, figura cuya historicidad no puede establecerse con los mismos criterios que aplicaríamos a un personaje histórico convencional. Los textos lo sitúan procedente de Olmo Lungring, reino místico al oeste del Tíbet que algunos estudiosos identifican tentativamente con la región de Zhang Zhung, en el Tíbet occidental, donde existió una cultura prebudista de la que quedan restos arqueológicos pero poca documentación escrita.

Cuando el budismo llegó desde la India, primero bajo el rey Songtsen Gampo (siglo VII) y con más fuerza bajo Trisong Detsen (siglo VIII), el Bön sufrió persecución y algunos de sus practicantes se dispersaron. Lo que ocurrió en los siglos siguientes fue un proceso complejo de mutua influencia: el budismo tibetano absorbió deidades, rituales y conceptos del Bön —los dharmapalas o deidades protectoras, los rituales de exorcismo, las ceremonias de fuego (gsur)—, y el Bön, por su parte, adoptó estructuras doctrinales y prácticas budistas. Separar lo que es genuinamente prebudista de lo que fue readaptado en esa síntesis sigue siendo una de las tareas más complejas del tibetanismo académico.

El paq: el chamán de las montañas

En el Bön existe una figura que los estudiosos suelen identificar como chamánica: el paq (también transliterado como pawo). A diferencia del lama budista, cuya autoridad deriva de la transmisión de enseñanzas y la iniciación doctrinal, el paq trabaja directamente con entidades del paisaje y del cosmos: los lu (espíritus del agua y de la tierra), los drala (espíritus guerreros vinculados a la valentía y la protección), los nyen (espíritus de las montañas) y las nagas (serpientes cósmicas que custodian fuentes de vida). En la cosmología bön, estas entidades no son metáforas: son personas con quienes hay que mantener relaciones de respeto y reciprocidad.

Uno de los rituales más característicos del Bön es el «rescate del alma» o la lu: cuando alguien enferma o sufre un revés grave, se diagnostica que una porción de su alma (la) ha sido capturada o ha abandonado el cuerpo. El paq emprende un viaje al mundo de los espíritus para negociar su retorno, usando cantos, objetos rituales y ofrendas. La estructura de este ritual es notablemente parecida al «rescate del alma» descrito por Eliade en contextos siberianos, lo que ha llevado a algunos investigadores a proponer influencias históricas entre las tradiciones del Asia central; otros prefieren ver convergencias funcionales independientes surgidas de necesidades humanas similares.

«Las montañas no son decorado: son personas. Y tratar con personas exige protocolo.» — síntesis de enseñanzas bön sobre la relación con los espíritus del paisaje.

El Bön hoy: patrimonio y continuidad

Tras el exilio tibetano de 1959, el Bön se reorganizó en la India con el apoyo de la comunidad en el exilio y del propio Dalai Lama, que ha insistido en la importancia de preservar esta tradición. El monasterio de Menri, en Dolanji (Himachal Pradesh), se convirtió en el centro mundial del Bön en el exilio, y desde allí se han formado nuevas generaciones de lamas bönpos y se ha impulsado la catalogación de textos. El reconocimiento de la UNESCO en 2021 fue recibido como un hito, aunque también suscitó debates sobre cómo preservar una tradición viva sin reducirla a museo.

El Bön no es un fósil: tiene monasterios activos, estudiantes jóvenes y maestros que transmiten enseñanzas con la misma seriedad que sus predecesores. En sus prácticas conviven la meditación contemplativa, la magia ritual, la astrología y el conocimiento del paisaje, todo ello dentro de un sistema cosmológico en el que las montañas del Tíbet no son telón de fondo sino interlocutores. Acercarse al Bön es acercarse a una forma de habitar el mundo donde la frontera entre lo sagrado y lo cotidiano nunca terminó de cerrarse, y donde negociar con una montaña no es metáfora sino protocolo necesario.

Fuentes y para saber más

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