Bienvenido a la sala de los que hacen vida en Miami y respiran español todo el día. Aquí caben los cubanos de la Calle Ocho que se toman el cortadito de pie en la ventanita, los venezolanos de Doral y Weston, los colombianos, los argentinos de Miami Beach y todo el que llegó buscando sol y una oportunidad. En el 305 el español no es idioma extranjero, es el de la calle, y esta sala funciona igual.
El sabor del 305
Se habla de dominó en el Parque Máximo Gómez, del pan con lechón, de la cola en Versailles un sábado, del calor pegajoso de agosto y de los huracanes que a todos ponen nerviosos. Pero también de lo que uno extraña: el país que quedó atrás, la familia lejos, la arepa como la hacía la abuela. Es un lugar para conocer paisanos, hacer amigos y sentirse un poco más en casa.