Mendoza se vive despacio y a la sombra de las acequias, y esta sala tiene ese mismo aire. Es un punto de encuentro para gente de Ciudad, de Godoy Cruz, Guaymallén, Maipú o Luján, esos que respetan la siesta como algo sagrado y que en verano buscan la vereda arbolada para escapar del calor seco.
Del llano a la cordillera
Acá se charla de una escapada a Potrerillos, de asado con un buen malbec, de la Fiesta de la Vendimia y de esa costumbre de tomar algo por la Arístides al caer la tarde. Si te gusta el cerro, seguro aparece alguien que hizo el Aconcagua o que se va los findes a Uspallata. Y siempre hay charla de bodegas, de dónde conviene comer y de cómo está el Zonda molestando.
La Vendimia, que ordena el año
La Fiesta Nacional de la Vendimia es en marzo y parte el calendario mendocino en dos: lo de antes y lo de después. En las semanas previas la sala se llena de gente organizándose, y quien vive fuera aprovecha para volver.
El Zonda
Es el viento seco y caliente que baja de la cordillera y que a los de afuera hay que explicarles. Sube la temperatura de golpe, deja el aire cargado de tierra y a mucha gente le da dolor de cabeza. Cuando hay alerta de Zonda, se nota en el humor de la sala.
Chile, a cuatro horas
El paso Cristo Redentor conecta Mendoza con Santiago, y eso hace que haya bastante ida y vuelta: mendocinos que cruzan a comprar o a la playa chilena, y chilenos que vienen por el vino y la montaña. Es de las pocas salas argentinas donde aparece gente de Chile con naturalidad.
Salas cercanas
Argentina, Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Chile.
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