Buenos Aires tiene ese aire de capital que se cree —con razón, dicen algunos— la más europea de Sudamérica. El porteño habla golpeado, usa el «che» como puntuación y no le tiene miedo a discutir de lo que sea, desde fútbol hasta filosofía, en la misma mesa de café. En el chat de Buenos Aires ese estilo se traslada tal cual a la pantalla.
De Palermo a La Boca, con mate de por medio
La sala mezcla gente de Palermo, San Telmo, La Boca, Recoleta y el conurbano, cada uno con su versión de lo que es ser porteño. El mate circula como excusa de conversación, el asado de los domingos es tema recurrente, y la rivalidad Boca-River puede ocupar la sala entera cuando hay clásico. El lunfardo aparece todo el tiempo —«posta», «boludo», «laburo», «bondi»— y se explica sin problema a quien no lo conoce. También hay lugar para el debate económico, algo que ningún porteño evita, y para el humor ácido que caracteriza a la ciudad.