Asunción es una de las pocas capitales de América Latina donde una lengua indígena, el guaraní, se habla con la misma naturalidad que el español, mezclados en lo que los paraguayos llaman jopara. Esa mezcla aparece constante en la sala: un «mba'e la piko» o un «ndaipori problema» se cuelan en la conversación con toda naturalidad, incluso para quien no habla guaraní de forma fluida.
Tereré, calor y un ritmo propio
El tereré —yerba mate fría con hielo, compartido en ronda— es casi un ritual social paraguayo que resiste el calor asunceno, uno de los más intensos del continente. La chipa, el mbejú y el asado del domingo son parte de la mesa habitual, y la Costanera es el lugar donde media ciudad sale a caminar al atardecer. Para los asuncenos que viven en España o Argentina, la sala es una forma de mantener vivo ese jopara que en otros lugares nadie entiende.