El poltergeist —del alemán poltern (golpear, hacer ruido) y Geist (espíritu)— es uno de los fenómenos paranormales con mayor número de casos documentados a lo largo de la historia. A diferencia de la mayoría de las experiencias subjetivas del mundo paranormal, los poltergeists implican supuestamente eventos físicos verificables: objetos que se mueven solos, golpes sin origen aparente, aparatos eléctricos que se activan o apagan sin causa identificable. Eso los convierte en un terreno especialmente interesante para la investigación científica.
La Society for Psychical Research y los primeros registros sistemáticos
La Society for Psychical Research (SPR), fundada en Londres en 1882, fue la primera organización que intentó documentar casos de poltergeist con metodología sistemática. Sus investigadores recogieron testimonios detallados, entrevistaron a testigos y examinaron las escenas. El resultado fue una base de datos de casos que sigue siendo referencia en parapsicología.
Lo que llamó la atención de los primeros investigadores fue un patrón recurrente: los fenómenos casi siempre giraban en torno a una persona concreta, generalmente joven, y tendían a desaparecer cuando esa persona se alejaba del lugar o superaba la etapa de estrés que atravesaba.
La hipótesis RSPK: William Roll y la psicokinesis espontánea recurrente
El parapsicólogo William Roll, que investigó decenas de casos entre los años 1950 y 2000, propuso el concepto de RSPK (Recurrent Spontaneous Psychokinesis, psicokinesis espontánea recurrente) para describir estos fenómenos. La hipótesis sugería que la energía psíquica inconsciente de la persona central —frecuentemente un adolescente bajo una presión emocional intensa— se manifestaría de forma física sin que el sujeto lo controlara ni lo supiera.
Roll documentó más de 116 casos y encontró patrones estadísticos en la distribución espacial de los objetos afectados: los fenómenos tendían a ocurrir más cerca del sujeto y a disminuir en intensidad con la distancia. Para Roll, esto apuntaba a un campo de energía centrado en la persona, no en el lugar.
Lo que dicen los escépticos: los adolescentes como causa física
Los investigadores escépticos ofrecen una lectura diferente del mismo patrón. El hecho de que los fenómenos se concentren alrededor de un adolescente estresado no implica energía psíquica: implica que hay un adolescente estresado en el centro de los hechos. En muchos casos investigados con cámaras ocultas, el sujeto focal fue sorprendido lanzando objetos, haciendo ruidos o manipulando aparatos eléctricos, a veces de forma inconsciente bajo estados disociativos, a veces de forma deliberada.
Joe Nickell, investigador de la organización escéptica CSICOP, revisó sistemáticamente casos históricos y encontró que en la gran mayoría existía una explicación mundana cuando se aplicaba vigilancia no anunciada. La conclusión escéptica no es que los testigos mientan, sino que los estados emocionales intensos —especialmente en adolescentes— pueden generar comportamientos no del todo conscientes que el propio sujeto no reconoce como propios.
El caso Rosenheim: las anomalías que no se explicaron
El caso Rosenheim (Baviera, Alemania, 1967-1968) ocupa un lugar especial en la literatura sobre poltergeist porque fue investigado por científicos de alto nivel sin conexión previa con la parapsicología. Los fenómenos ocurrían en la oficina de un abogado llamado Sigmund Adam: las llamadas telefónicas se realizaban solas, los copiadores derramaban tinta sin que nadie los usara y las lámparas fluorescentes se balanceaban y estallaban.
Los físicos del Instituto Max Planck de Múnich, entre ellos Friedbert Karger, instalaron equipos de medición precisos. Sus registros mostraron variaciones en la corriente eléctrica y en el campo magnético que no podían explicarse con las fuentes de tensión habituales. La persona focal era una joven empleada llamada Annemarie Schaberl: los fenómenos cesaron cuando ella dejó la empresa. Karger declaró que no encontró explicación convencional para todas las anomalías registradas.
Los escépticos señalan que la investigación no fue ciega —los investigadores sabían qué buscaban— y que la calidad de los instrumentos de medición de la época era inferior a la actual. Aun así, el caso Rosenheim sigue siendo el poltergeist con más documentación técnica disponible y el que menos se presta a una refutación sencilla. No prueba la RSPK, pero sí ilustra los límites de afirmar que todos los casos tienen explicación inmediata.
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