El DMT y las entidades: la molécula que el cerebro fabrica
N,N-dimetiltriptamina: el compuesto endógeno que produce los estados visionarios más intensos conocidos. Rick Strassman inyectó DMT a 60 voluntarios; el 30% encontró entidades.
Crónica de Tarotgratuito.net
El N,N-dimetiltriptamina, conocido como DMT, ocupa un lugar singular en la cartografía de los estados alterados de conciencia. No es una sustancia exótica traída de culturas lejanas: es un compuesto que el propio organismo humano es capaz de sintetizar. Se ha detectado en plasma sanguíneo y en orina de seres humanos, y se han encontrado en tejidos pulmonares y en el cerebro las enzimas necesarias para producirlo. La pregunta de qué función biológica cumple el DMT endógeno sigue abierta, pero su mera existencia ha fascinado a científicos y pensadores desde que el investigador Stephen Szára lo sintetizó y se autoadministró por primera vez en 1956.
Rick Strassman y el único estudio clínico
Entre 1990 y 1995, el psiquiatra Rick Strassman realizó en la Universidad de Nuevo México el único estudio clínico doble ciego con DMT inyectable en seres humanos aprobado hasta entonces por las autoridades sanitarias estadounidenses. Trabajó con 60 voluntarios en condiciones controladas, administrando dosis intravenosas de DMT puro mientras monitorizaba signos vitales, presión arterial, temperatura y respuestas subjetivas.
Los efectos físicos fueron medibles y coherentes: elevación del ritmo cardíaco y la presión arterial, dilatación pupilar, y un estado de visionarismo agudo que comenzaba en segundos y se disipaba en veinte minutos. Los efectos subjetivos, sin embargo, desbordaron cualquier marco de referencia previo.
"El treinta por ciento de los voluntarios describió encuentros con seres que percibían como autónomos, ajenos a su propio pensamiento, con agencia propia y capaces de transmitir información." — Rick Strassman, DMT: La molécula del espíritu, 2001.
Las entidades y sus tres hipótesis
El hallazgo más perturbador del estudio de Strassman fue la consistencia de los "encuentros con entidades". Los voluntarios no describían alucinaciones caóticas o personales: describían seres. Su morfología era variable —mecánicos y alienígenos, insectoides, enanos, seres de luz— pero su presencia tenía características recurrentes: parecían independientes del sujeto que los percibía, mostraban una voluntad propia, actuaban con lo que los voluntarios interpretaban como benevolencia o neutralidad, y en muchos casos "transmitían información" de naturaleza imposible de verificar pero vivida como objetiva.
Ante este hallazgo, Strassman propuso explícitamente tres hipótesis sin descartar ninguna. La primera es junguiana: las entidades son proyecciones del inconsciente profundo, arquetipos que el DMT activa al desorganizar los filtros habituales de la percepción. La segunda es neurológica: los circuitos cerebrales que atribuyen agencia a los objetos se activan masivamente bajo DMT, proyectando "agencia" sobre los propios contenidos alucinatorios. La tercera hipótesis es la más radical: las entidades son reales en algún sentido que excede el cerebro del observador, y el DMT actúa como un sintonizador que abre el acceso a planos de la realidad normalmente inaccesibles.
La glándula pineal y el mito
La teoría de que la glándula pineal es la fuente principal del DMT endógeno —y de que actúa como una especie de "tercer ojo" bioquímico— se ha popularizado enormemente en medios de divulgación alternativa. Conviene ser precisos: se trata de una hipótesis. La glándula pineal contiene las enzimas INMT y AADC necesarias para sintetizar DMT, lo que la hace candidata plausible. Pero no existe todavía evidencia directa de que la glándula pineal libere cantidades significativas de DMT al torrente sanguíneo en condiciones normales o de estrés extremo. El mito de la "pineal como tercer ojo psicodélico" es culturalmente fascinante pero científicamente prematuro.
El ayahuasca y el vehículo milenario
El ayahuasca es la preparación amazónica que combina plantas con DMT —principalmente Psychotria viridis— con inhibidores de la MAO (Banisteriopsis caapi). Sola, el DMT es destruido por las monoaminooxidasas intestinales antes de alcanzar el cerebro; combinado con inhibidores de esa enzima, puede absorberse por vía oral y producir experiencias de cuatro a seis horas. Culturas del Amazonas llevan milenios utilizando el ayahuasca en contextos rituales y curativos, lo que convierte a esta combinación en el vehículo cultural más longevo del DMT conocido.
Los estudios clínicos modernos con ayahuasca confirman su perfil de seguridad física en adultos sanos y sus efectos terapéuticos preliminares en depresión resistente, aunque la investigación está en fases tempranas. Las entidades siguen apareciendo en los relatos de los participantes. Y la pregunta de qué son sigue sin respuesta.
El DMT nos coloca ante el límite más incómodo de la neurociencia: la experiencia subjetiva de algo percibido como objetivamente real, producida por una molécula que el propio cuerpo puede fabricar, en un estado que comparte estructuras con la muerte clínica, la meditación profunda y los sueños lúcidos. No sabemos qué son las entidades. Lo que sí sabemos es que, sea cual sea su naturaleza, son suficientemente consistentes para que un neurocientífico riguroso se haya negado a descartarlas.