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Misticismo · 5 min

Alice Bailey y el Tibetano: el origen oculto del movimiento New Age

Alice Bailey canalizó 24 libros del Maestro Djwhal Khul durante treinta años y acuñó el término 'New Age' décadas antes de que el movimiento tuviera ese nombre.

Crónica de Tarotgratuito.net

Alice Bailey afirmó a lo largo de treinta años haber recibido, por vía telepática, los dictados de un Maestro del Tíbet llamado Djwhal Khul. El resultado fueron veinticuatro libros de una complejidad considerable, una organización dedicada a difundirlos, y un conjunto de ideas que circularon por la espiritualidad alternativa del siglo XX hasta convertirse, a veces sin atribución, en el vocabulario común de lo que más tarde se llamaría New Age. Nacida en Manchester en 1880, Bailey fue la bisagra entre la Teosofía de Blavatsky y el movimiento espiritual de la segunda mitad del siglo.

De la Sociedad Teosófica a la Arcane School

Alice La Trobe-Bateman tuvo una infancia religiosa y una juventud difícil: fue misionera con el YMCA, se casó mal, se divorció y recaló en California a principios del siglo XX con tres hijas y pocas certezas. Allí entró en contacto con la Sociedad Teosófica, fundada por Helena Blavatsky décadas antes, y rápidamente ascendió dentro de la organización. Fue en ese período cuando afirmó recibir sus primeras comunicaciones telepáticas de un instructor invisible.

Su relación con la Teosofía se fracturó por razones de autoridad y doctrina. En 1923, con su segundo marido Foster Bailey, fundó la Arcane School, una organización de educación espiritual por correspondencia que sigue activa en el siglo XXI. La escuela difundía los libros que Bailey afirmaba recibir del Tibetano, un volumen y una velocidad de producción que sus seguidores atribuían a la transmisión sobrenatural y sus críticos a la escritura ordinaria.

El Tibetano y los veinticuatro libros

La figura de Djwhal Khul, "el Tibetano", ocupa un lugar central en el sistema de Bailey. Según ella, era uno de los Maestros de la Jerarquía Espiritual, seres de sabiduría avanzada que guiarían la evolución de la humanidad desde planos sutiles. Esa estructura la heredaba directamente de la Teosofía de Blavatsky, que también postulaba Maestros y Mahatmas.

"Los Maestros no trabajan con individuos: trabajan con el plan." — Alice Bailey, Tratado sobre el fuego cósmico.

Los libros dictados por el Tibetano abordan cosmología, psicología esotérica, meditación, astrología y la llamada "ciencia de la raza". Conviene señalar aquí un aspecto que la literatura favorable a Bailey suele minimizar: algunas de sus obras contienen pasajes sobre "razas-raíz" y jerarquías que han sido criticados por antisemitas o racistas, aunque los seguidores de Bailey debaten el contexto y la interpretación de esos pasajes. El debate está vivo y la cuestión no se resuelve ignorándola.

Lo que es históricamente verificable es la influencia de las ideas que Bailey sistematizó. El "Plan Divino", entendido como una evolución espiritual colectiva de la humanidad hacia una mayor conciencia, entró en la espiritualidad alternativa del siglo XX de múltiples maneras. El concepto de "trabajadores de la luz" y el sistema de los "siete rayos de energía divina" que rigen a las almas son elaboraciones que Bailey desarrolló y difundió.

El término que lo nombró todo

Un dato verificable y a menudo citado: la expresión "New Age" aparece con sentido espiritual y programático en los escritos de Alice Bailey mucho antes de que el movimiento que hoy lleva ese nombre tomara forma visible en los años setenta y ochenta del siglo XX. Bailey la usaba para referirse a la era que seguiría a la transición hacia la Era de Acuario, un período de renovación espiritual colectiva. La "Era de Acuario" como marco temporal de transformación espiritual emergente aparece igualmente en sus escritos con décadas de anticipación.

Que el movimiento New Age, cuando cristalizó culturalmente, raramente atribuyera sus conceptos fundamentales a Bailey es un fenómeno de transmisión cultural difícil de rastrear pero bien documentado por investigadores como el académico Wouter Hanegraaff, quien en New Age Religion and Western Culture (1996) señala la deuda directa del movimiento con el corpus de Bailey. Las ideas viajaron más que el nombre.

Alice Bailey murió en Nueva York en 1949. Dejó una organización, una biblioteca de libros complejos y una serie de preguntas sin respuesta que, en ausencia de pruebas de transmisión sobrenatural, pertenecen al territorio de la creencia. Lo que pertenece a la historia verificable es que sus ideas configuraron un vocabulario espiritual que muchas personas usan sin saber de dónde viene. Eso, en sí mismo, es una forma notable de influencia: la de quien escribe las palabras que otros pronuncian sin recordar haberlas aprendido de alguien.

Fuentes y para saber más

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