El experimento Philadelphia: registros navales contra la leyenda
En 1943, según la leyenda, el destructor USS Eldridge se volvió invisible mediante campos electromagnéticos. Los registros de la Marina muestran que ese día el barco estaba en otro lugar.
Crónica de Tarotgratuito.net
En octubre de 1943, según la leyenda, el destructor de escolta USS Eldridge (DE-173) de la Marina estadounidense fue sometido en el puerto de Filadelfia a un experimento secreto de degausificación electromagnética que tuvo efectos imprevistos: el barco se volvió invisible a la vista humana, se teletransportó brevemente a Norfolk (Virginia) y regresó. Los tripulantes habrían sufrido graves efectos psicológicos. Los archivos navales del propio USS Eldridge indican que ese día el barco estaba en otro lugar. La distancia entre ambas versiones es el experimento Philadelphia.
El origen de la historia: las cartas de Carlos Allende
Todo el mito arranca de un hombre llamado Carl Meredith Allen, que firmaba sus cartas como "Carlos Allende". En 1955 y 1956, Allen envió varias cartas al escritor Morris K. Jessup, autor de libros sobre OVNIs que gozaban de cierta popularidad. En esas cartas, escritas en un estilo agitado y lleno de subrayados y notas marginales, Allen afirmaba haber presenciado el experimento desde otro barco, el SS Andrew Furuseth, y describía los supuestos efectos con gran detalle. Sostenía que la base teórica del experimento procedía de trabajos de Albert Einstein sobre la teoría del campo unificado.
Jessup no dio crédito a las cartas. Sin embargo, en 1957 recibió del Departamento de Investigación Naval una copia anotada de su propio libro "The Case for the UFO": el ejemplar estaba cubierto de anotaciones manuscritas que citaban el experimento Philadelphia. Se atribuyó a Allen la autoría de esas anotaciones, aunque nunca se estableció con certeza absoluta. Jessup murió en 1959 en circunstancias descritas como suicidio; la leyenda, naturalmente, encontró en esa muerte otro elemento de misterio.
Los registros del USS Eldridge
La respuesta más directa al mito está en los archivos de la Marina estadounidense. El diario de a bordo del USS Eldridge —el deck log oficial, firmado día a día por el oficial de guardia— sitúa al barco lejos de Filadelfia en las fechas que la leyenda requiere. En octubre de 1943, el Eldridge operaba en el Atlántico y en el puerto de Nueva York; sus registros de movimiento no lo ubican en Filadelfia durante el período citado por Allen. La Marina, consultada en múltiples ocasiones por investigadores y periodistas a lo largo de décadas, ha señalado estos documentos de forma consistente.
"El diario de a bordo del USS Eldridge para octubre de 1943 no registra ningún movimiento a Filadelfia ni ningún experimento de la naturaleza descrita." — respuesta documentada del Archivo Nacional de Registros Navales de Estados Unidos.
La degausificación —el proceso real de desmagnetizar el casco de un barco para reducir su firma magnética y dificultar que las minas magnéticas lo detecten— sí era una tecnología que la Marina aplicaba durante la Segunda Guerra Mundial. Ese procedimiento real es, probablemente, el germen de la historia: alguien con conocimiento parcial de las operaciones de degausificación podría haber extrapolado una historia de invisibilidad. Pero la degausificación no hace invisible a un barco a la vista humana; es una operación electromagnética sin efectos ópticos.
La difusión y el cine
El mito permaneció en círculos restringidos durante los años sesenta y setenta, hasta que la película "The Philadelphia Experiment" (1984) lo lanzó al gran público. El filme mezclaba libremente la leyenda con viajes en el tiempo y alcanzó considerable difusión. A partir de entonces, el experimento Philadelphia pasó a formar parte del repertorio estándar de conspiraciones militares, junto a la zona 51, retroalimentándose en los circuitos de información alternativa. Cada nueva generación de aficionados a los misterios inexplicados lo redescubre y lo difunde con pequeñas variaciones.
Carlos Allende nunca ofreció documentación verificable de sus afirmaciones. Sus cartas, que son la fuente de todo el mito, están escritas en un registro que varios investigadores han descrito como incoherente e internamente contradictorio. El SS Andrew Furuseth, el barco desde el que afirmaba haber presenciado el experimento, existió realmente, pero los registros de su derrota en octubre de 1943 tampoco lo ubican en la posición que Allende describía.
El atractivo de los secretos militares
El experimento Philadelphia perdura porque toca un nervio genuino: el de la sospecha razonada de que los ejércitos realizan experimentos que no divulgan. Esa sospecha no es infundada en términos históricos. Los programas de experimentación del Proyecto Manhattan, el programa MKULTRA de la CIA o los ensayos nucleares en atolones del Pacífico demuestran que la opacidad burocrática puede encubrir hechos graves. Esa historia real de secretismo sirve como suelo fértil para narrativas que van mucho más lejos de lo documentado.
La diferencia entre el secretismo verificado y la invisibilidad magnética del Eldridge no es de grado sino de naturaleza: una cosa es la ocultación de programas de radiación y otra la transmutación de un barco en objeto invisible. Los archivos, en este caso, hablan con claridad. Lo que el mito del experimento Philadelphia revela no es un secreto de la Marina de 1943, sino una constante de la imaginación humana: la convicción de que detrás de cada guerra, de cada laboratorio militar, late una tecnología tan radical que los poderes del mundo nunca se atreverían a mostrar. Esa convicción dice algo verdadero sobre el poder y el secreto, aunque el barco en concreto nunca se volviera invisible.