Décadas después de dirigir El exorcista, William Friedkin obtuvo un permiso insólito: filmar un exorcismo real practicado por el padre Gabriele Amorth, durante años exorcista oficial de la diócesis de Roma. El documental muestra ese rito y luego somete el caso a neurólogos y psiquiatras, buscando la frontera entre la posesión y la enfermedad.
El símbolo detrás del documental
El interés no está solo en las imágenes, sino en el choque de marcos interpretativos: el rito católico del Ritual Romano, con sus fórmulas latinas y su teología del mal, frente a la explicación médica. Amorth encarna una tradición milenaria de combate espiritual; los científicos, la mirada clínica. El documental no cierra el debate, lo expone.
Por qué verlo en clave simbólica
Para quien se interesa por la parapsicología y la religión comparada, es un documento raro: acceso directo a un ritual normalmente vedado, con la honestidad de mostrar también sus límites y sus críticos.
