Uruguay tiene la particularidad de sentirse, culturalmente, casi tan cerca de Buenos Aires como de Montevideo: el mate, el tono pausado y cierto escepticismo compartido con Argentina se notan en cómo se conversa aquí. Pero la identidad charrúa tiene lo suyo, empezando por el fútbol y la garra que se le atribuye a la celeste.
Se habla de Peñarol y Nacional con el mismo fervor que de la actualidad del Interior, y no faltan los uruguayos en España o Australia que usan la sala para mantener el acento bien puesto.