Santa Ana presume de tener uno de los centros más bonitos de El Salvador y sus habitantes lo saben. Santanecos platican del Teatro de Santa Ana, de la Catedral neogótica frente al Parque Libertad y del Palacio Municipal, un conjunto que da orgullo a la segunda ciudad más grande del país.
Se habla del volcán de Santa Ana o Ilamatepec y su laguna, del café que dio riqueza a la zona, de escapadas al Lago de Coatepeque a un ratito y de la vida tranquila pero con movimiento de la ciudad. La plática tiene ese aire de occidente, cordial y con humor, con gente orgullosa de su tierra. También cae gente de Chalchuapa, Metapán y otros pueblos del occidente a compartir.
Si eres santaneco o del occidente salvadoreño, agarra tu apodo y métete.