Lima vive gran parte del año bajo la garúa, esa neblina gris que cubre la ciudad y que los limeños llevan con humor resignado: «cuando sale el sol, es noticia». Esa combinación de clima gris y orgullo gastronómico enorme —Lima se considera, con motivo, capital culinaria de América— define buena parte del carácter de la sala.
De Miraflores a Barranco, con ceviche de por medio
El chat junta gente de Miraflores, Barranco, San Isidro, el Centro de Lima y también de distritos populares como San Juan de Lurigancho o el Callao, cada uno con su mirada de la capital. El ceviche, la causa limeña y el anticucho son tema fijo de discusión sobre dónde se comen mejor, y el tráfico de Lima, con sus combis y su caos, es queja compartida por todos. El «pata», el «chevere», el «al toque» forman parte del hablar cotidiano, y el fútbol —Alianza Lima contra Universitario— puede encender la sala entera cuando hay clásico.