Lima vive gran parte del año bajo la garúa, esa neblina gris que cubre la ciudad y que los limeños llevan con humor resignado: «cuando sale el sol, es noticia». Esa combinación de clima gris y orgullo gastronómico enorme define buena parte del carácter de la sala.
De Miraflores a Barranco, con ceviche de por medio
El chat junta gente de Miraflores, Barranco, San Isidro, el Centro de Lima y también de distritos populares como San Juan de Lurigancho o el Callao, cada uno con su mirada de la capital. El ceviche, la causa limeña y el anticucho son tema fijo de discusión sobre dónde se comen mejor, y el tráfico de Lima, con sus combis y su caos, es queja compartida por todos. El «pata», el «chevere», el «al toque» forman parte del hablar cotidiano, y el fútbol, Alianza Lima contra Universitario, puede encender la sala entera cuando hay clásico.
Cuándo hay gente
El pico es de noche, hora peruana. A media tarde suele haber cruce con la gente que entra desde España, que va cinco o seis horas por delante según la época, y ahí aparecen las conversaciones más largas entre limeños de allá y de acá.
Los que están fuera
Hay bastante limeño en Chile, Argentina, España y Estados Unidos, y se nota: entran a horas raras y traen la conversación de siempre sobre lo que se extraña, empezando por la comida y terminando por la familia.
Salas cercanas
Está la sala del país, Perú, y las de Arequipa, Trujillo, Chiclayo, Piura y Cusco. Para hablar con el resto del continente, latinos.
Entrar
Con un apodo, sin correo y sin registro. Funciona igual en el celular que en la computadora.