Arequipa se llama la Ciudad Blanca por el sillar, esa piedra volcánica clara con la que están construidos su Centro Histórico y su Plaza de Armas, y tiene al volcán Misti vigilando desde lejos casi cualquier rincón de la ciudad. Los arequipeños tienen fama de orgullosos de lo suyo, hasta el punto de bromear con eso de la «República Independiente de Arequipa», y ese carácter fuerte se nota en el chat desde el primer mensaje.
Rocoto relleno, chicha de guiñapo y el «cállate» arequipeño
El rocoto relleno y la chicha de guiñapo son referencias gastronómicas que todo arequipeño defiende con pasión, igual que el picante a la tacneña o el chupe de camarones. La sala habla de la campiña arequipeña, de los volcanes que rodean la ciudad y del terremoto de 2001, que sigue presente en la memoria colectiva. El acento arequipeño, más marcado y directo que el limeño, se identifica rápido, y el orgullo regional —a veces en broma, a veces en serio— es tema que siempre sale a relucir cuando se compara Arequipa con Lima.