La Llorona, el Silbón, esa curva de carretera que todo pueblo jura que está maldita: cada región hispanohablante trae su propia leyenda a la sala, y siempre hay alguien que jura que le pasó de verdad y no a un «amigo de un amigo». Las creepypastas más recientes conviven con historias que se cuentan desde hace generaciones.
También hay hueco para hablar de cine y literatura de terror sin necesidad de haber pasado miedo nunca en la vida real: Guillermo del Toro, Stephen King, casas presuntamente encantadas y ese tipo de sustos que se disfrutan precisamente porque se saben ficticios (o casi).