Caracas está encajonada entre montañas, con El Ávila como telón de fondo permanente y un clima que los caraqueños consideran, con razón, uno de los mejores del continente. La ciudad ha vivido años difíciles, y buena parte de su gente hoy está repartida por medio mundo, pero el chat de Caracas sigue siendo un punto de encuentro donde el humor y la calidez venezolana no se pierden.
Chacao, Sabana Grande y la arepa de cualquier hora
La sala junta gente de Chacao, Altamira, Sabana Grande, Petare y también a quienes ya no viven en la ciudad pero la llevan encima. La arepa a cualquier hora, la cachapa y los tequeños son referencia obligada, y el béisbol —más que el fútbol— es la pasión deportiva que más se discute. El tráfico caraqueño, el calor de la gente y las anécdotas del día a día en la ciudad se mezclan con conversaciones de quienes ya armaron su vida en Bogotá, Madrid o Miami y usan la sala para no perder el acento.