Bogotá está a más de 2.600 metros de altura y eso se nota hasta en el clima de la conversación: el «hace un frío» es casi un saludo entre rolos, y llevar ruana o buscar dónde tomar chocolate con queso caliente son temas de cualquier día. En el chat de Bogotá esa identidad cachaca, pausada y formal en el trato pero cálida por dentro, se siente enseguida.
De La Candelaria a Chapinero, con TransMilenio de por medio
La sala reúne gente de La Candelaria, Chapinero, la Zona Rosa, Usaquén y también de los municipios de la sabana que suben a trabajar todos los días. El TransMilenio y sus trancones son queja compartida, el ajiaco santafereño y las almojábanas son referencia gastronómica constante, y el cerro de Monserrate aparece cada vez que alguien recomienda un plan para el fin de semana. También hay espacio para el «¿sumercé?» y el trato formal tan característico de Bogotá, que sorprende a quien llega de otras ciudades colombianas más directas.
La ciudad y la sabana
Entra bastante gente de Chía, Cajicá, Zipaquirá, Soacha y Mosquera, que vive fuera pero hace su día a día en Bogotá. Es una de las conversaciones recurrentes: cuánto se tarda en entrar, cuánto en salir, y si compensa.
De qué se habla
Del clima, que da para más de lo que parece. De conciertos y de la oferta cultural, que es la más grande del país. De trabajo y de arriendos. Del ciclismo, que aquí se sigue con una devoción que sorprende fuera. Y de fútbol, con Millonarios y Santa Fe repartiendo la sala.
Salas cercanas
Están Colombia, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena. Para el resto del continente, latinos.
Entrar
Con un apodo, gratis y sin registro, en el celular o en el computador.