Un versículo del libro de Job puede abrir una hora de conversación sobre el sufrimiento, y al momento siguiente alguien trae una duda concreta sobre una carta de Pablo a los Corintios. El estudio aquí es de ida y vuelta: se lee, se pregunta, se contrasta con otra lectura y se vuelve a leer.
Conviven quienes llevan años estudiando griego bíblico con quienes abren las Escrituras por primera vez y no saben por dónde empezar. Nadie impone una única interpretación sobre otra: el objetivo es que la lectura de cada persona salga más rica de la conversación, no idéntica a la de los demás.