Arecibo mira al Atlántico desde la costa norte y guarda su fama de Villa del Capitán Correa, por aquella defensa del pueblo que quedó en la historia. En esta sala se junta gente que conoce bien el faro de los Morrillos, el paseo del Ventana Cave por la zona kárstica y la desembocadura del río Grande de Arecibo.
Se habla del recuerdo del gran radiotelescopio del Observatorio, orgullo que se sintió en todo el pueblo, de las cuevas y del carso que rodea la zona, de bajar a la playa un domingo y de la vida más tranquila que se lleva lejos del área metro. Entra gente del centro, de barrios como Hato Abajo y Domingo Ruiz, y arecibeños que se mudaron pero vuelven cada vez que pueden. La conversación es cercana, de pueblo que se conoce entre sí. Buen lugar para hacer amistades, compartir historias del norte y janguear en línea con paisanos de la costa.