En 1944, tras más de cinco años de trabajo, se publicó en una edición pequeña y en blanco y negro el Tarot Thoth. Su creación había sido encargada por Aleister Crowley (1875-1947) a la pintora Lady Frieda Harris (1877-1962), y el proceso había estado marcado por tensiones creativas, desacuerdos conceptuales y una correspondencia voluminosa entre ambos. El resultado fue uno de los mazos más influyentes, complejos y debatidos de la historia del tarot: un sistema que Crowley consideró su obra esotérica más importante y que sus seguidores tratan como un mapa completo del universo simbólico occidental.
Crowley y el sistema de la Golden Dawn
Para entender el Thoth hay que entender de dónde viene Crowley intelectualmente. Como Waite, fue miembro de la Hermetic Order of the Golden Dawn, aunque eventualmente se separó de la orden y fundó su propio sistema, la Thelema, basado en el Libro de la Ley que afirmó haber recibido en 1904. El sistema de la Golden Dawn integraba la Cábala judía (específicamente el Árbol de la Vida y las 22 letras del alfabeto hebreo) con la astrología, la alquimia y la magia ceremonial en un esquema unificado donde el tarot era el mapa simbólico central.
Crowley no estaba creando un mazo de tarot desde cero: estaba realizando lo que consideraba una corrección y profundización del sistema que la Golden Dawn había desarrollado pero que, en su opinión, los mazos existentes —incluyendo el Rider-Waite de su contemporáneo Waite— habían ejecutado de forma imprecisa o incompleta.
Lady Frieda Harris y la geometría proyectiva
Crowley eligió a Harris para pintar el mazo no solo por sus habilidades artísticas sino porque ella estaba estudiando geometría proyectiva, una disciplina matemática que había desarrollado el filósofo Rudolf Steiner y que Harris aplicó de forma sistemática a las imágenes del Thoth. La geometría proyectiva trabaja con la transformación de formas en el espacio, y su influencia se ve en las cartas del Thoth en una sensación de profundidad y movimiento que otras barajas no tienen: las figuras y objetos parecen existir en dimensiones adicionales, desplegarse en el espacio más que simplemente estar representados en una superficie plana.
Harris pintó cada carta varias veces siguiendo las instrucciones de Crowley, que eran detalladas y a menudo cambiantes. La correspondencia entre ambos revela una relación de trabajo difícil: Harris tenía ideas propias sobre el diseño y no siempre aceptaba los dictados de Crowley sin resistencia. Pese a su contribución artística fundamental, Harris rechazó que se la acreditara como coautora del mazo, considerando que el sistema intelectual era de Crowley. Esta decisión ha hecho que su nombre sea menos conocido de lo que merece.
Los cambios respecto al Rider-Waite
El Thoth no es solo visualmente diferente al Rider-Waite: introduce cambios estructurales significativos en el sistema. Crowley renombró varios arcanos mayores: La Justicia pasa a llamarse Adjustment (Ajuste); La Fuerza se convierte en Lust; La Rueda de la Fortuna es simplemente Fortune. El Loco recibe el número 0 de forma explícita y se le da un lugar diferente en la secuencia. Los títulos están en inglés y en algunos casos en hebreo, y cada carta incluye referencias directas a las correspondencias astrológicas y cabalísticas del sistema.
Los arcanos menores del Thoth tienen nombres propios que resumen su significado esencial: el Dos de Copas se llama Love, el Cinco de Espadas Defeat, el Diez de Discos Wealth. Las escenas son más abstractas que en el Rider-Waite, con menos figuras humanas y más énfasis en formas geométricas y simbólicas. Para leer el Thoth con fluidez se necesita una base en astrología, Cábala y el sistema de la Golden Dawn que la mayoría de principiantes no tiene.
Por qué es difícil y por qué merece la pena
El Thoth tiene fama de ser el mazo más difícil del tarot occidental, y la reputación está justificada. No está diseñado para la lectura intuitiva directa: está diseñado para un lector que ya conoce el sistema y quiere un mazo que lo exprese con la máxima precisión. Sin embargo, muchos lectores experimentados que deciden estudiar el Thoth describen el proceso como una profundización transformadora: obliga a aprender los fundamentos del sistema esotérico occidental de una forma que ningún otro mazo exige.
Crowley lo consideró su obra esotérica más importante, por encima de sus numerosos libros y tratados. Si eso dice algo sobre su ego considerable, también dice algo sobre la ambición del proyecto. El Thoth intenta ser, en 78 cartas, un mapa completo del cosmos simbólico tal como lo entendía la tradición mágica occidental. Si consiguió ese objetivo es algo sobre lo que los practicantes siguen debatiendo. Lo que es indudable es que ningún mazo desde 1909 ha generado tanta literatura de comentario, análisis y estudio.
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