Feng shui: las dos escuelas, el bagua, los cinco elementos y qué se sostiene de todo ello
Feng shui significa literalmente «viento y agua», y designa la práctica china de disponer el espacio construido en relación con su entorno. Nació aplicada a la ubicación de tumbas y edificios, no a la decoración de interiores, y ese desplazamiento explica buena parte de los malentendidos actuales. El concepto y el qi quedan explicados más abajo; esta página es además el mapa de la disciplina y de sus partes.
Dos escuelas que no dicen lo mismo
Lo primero que conviene saber es que no hay un único feng shui, y que las discrepancias entre escuelas no son de matiz.
La escuela de la Forma mira el paisaje: relieve, orientación de las montañas, cursos de agua, por dónde llega el viento y por dónde entra la luz. Es la más antigua y la más fácil de traducir a criterios comprensibles, porque en buena medida describe qué emplazamientos son habitables y cuáles no.
La escuela de la Brújula trabaja con direcciones cardinales medidas con un luopan, la brújula china de anillos concéntricos, y asigna cualidades a cada sector según cálculos que incluyen la fecha de construcción del edificio y la de nacimiento de quien lo habita. Es la vertiente técnica y la que exige aprendizaje real.
A ambas se sumó en Occidente, desde finales del siglo XX, una versión simplificada, difundida sobre todo por la corriente del Sombrero Negro, que prescinde de la brújula. Es la que ha llegado a las revistas de decoración, y es importante saber que es una adaptación reciente, no la tradición.
El bagua, y por qué se coloca de dos formas incompatibles
El bagua es un mapa de ocho sectores más el centro, cada uno asociado a un área de la vida: prosperidad, reputación, relaciones, familia, salud, creatividad, conocimiento, carrera y personas de ayuda. La discrepancia está en cómo se superpone a la vivienda. La escuela de la Brújula lo orienta según los puntos cardinales reales, medidos in situ. La versión occidental lo alinea con la puerta de entrada, de modo que la «zona de la prosperidad» cae siempre en el mismo rincón respecto al acceso. Las dos colocaciones dan resultados distintos en la misma casa, y ninguna fuente seria puede sostener las dos a la vez. Cuando alguien te dé una recomendación basada en el bagua, la pregunta pertinente es cuál de los dos ha usado.
Los cinco elementos
Madera, fuego, tierra, metal y agua no son sustancias sino fases de un ciclo, el wu xing, con dos relaciones definidas: una de generación, la madera alimenta el fuego, el fuego produce ceniza y por tanto tierra, la tierra da metal, el metal condensa agua, el agua nutre la madera, y otra de control, en la que cada fase modera a otra. De ahí salen las recomendaciones de colores, materiales y plantas, y también el uso del agua en el hogar.
Qué se sostiene y qué no
Aquí toca separar dos cosas que suelen ir mezcladas. No hay evidencia de la existencia del qi como energía física ni de que orientar una cama hacia un punto cardinal modifique la fortuna de nadie. Eso es así y no tiene vuelta.
Ahora bien, una parte llamativa del consejo práctico del feng shui coincide con criterios de habitabilidad que cualquier arquitecto suscribiría: no obstruir los recorridos, permitir que entre luz natural, evitar el desorden acumulado, colocar la cama de modo que se vea la puerta sin estar en línea directa con ella. Este último caso es interesante porque tiene una explicación conductual sencilla: dormir de espaldas a un acceso genera una vigilancia de fondo que interfiere con el descanso. La recomendación es buena; la justificación energética le sobra.
Esa es la forma razonable de usarlo: como un repertorio de criterios sobre el espacio acumulado durante siglos, cuya utilidad no depende de aceptar su marco teórico. Y con una regla firme: el feng shui no debe costar dinero. Ninguna «cura» comprada arregla nada que no arregle mover un mueble.
Por dónde empezar en casa
Por la visión de conjunto y luego por estancias, que es donde el consejo se vuelve concreto: la cocina, el salón y los espejos, que son el elemento que más se coloca mal. Si solo vas a cambiar una cosa, que sea despejar la entrada.
Los cuatro elementos que más se colocan mal
Los espejos. Son el objeto con más reglas y el que más gente pone sin pensar. La recomendación más repetida, no enfrentarlo a la cama, tiene, otra vez, una lectura conductual sencilla: un reflejo en movimiento en el campo visual periférico al despertarse de noche produce un sobresalto que no aporta nada. El detalle de dónde sí y dónde no, en dónde colocarlos y dónde no.
Las plantas. El criterio tradicional distingue entre formas redondeadas y formas puntiagudas, y desaconseja las segundas en zonas de descanso. Al margen del marco energético, hay un factor práctico que decide más: una planta que no recibe la luz que necesita se estropea, y una planta estropeada en el salón no mejora nada. La selección por estancia, en plantas feng shui.
El agua. Fuentes y acuarios son de los pocos elementos que el feng shui sitúa con precisión, y también de los que peor envejecen si nadie los mantiene. Conviene leer agua en feng shui antes de comprar nada.
El color. Es la intervención más barata y la que más cambia la percepción de una estancia, con marco energético o sin él. La correspondencia con los cinco elementos está en colores feng shui.
¿Qué es el feng shui?
El feng shui es una disciplina china de más de 4000 años que estudia cómo el flujo de energía vital, el qi o chi, en los espacios habitados afecta la vida de sus habitantes. Su nombre viene del chino: feng (viento) y shui (agua), los dos grandes transportadores del qi según esta tradición. El principio central es que el entorno físico influye directamente en el bienestar, la salud, las relaciones y la prosperidad de quienes lo habitan.
El feng shui clásico vs el moderno
El feng shui clásico (escuelas de Forma y de Brújula) es técnico y complejo: analiza orientaciones magnéticas, fechas de nacimiento y ciclos temporales. El feng shui de decoración occidental, más popular hoy, es una versión simplificada centrada en el orden, la luz y la simbología de los cinco elementos. Ambos parten del mismo principio: el espacio físico influye en quien lo habita.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas escuelas de feng shui hay?+
¿Por qué me dan ubicaciones distintas para la zona de la prosperidad?+
¿Qué son los cinco elementos?+
¿Hay evidencia de que el feng shui funcione?+
¿Hace falta comprar objetos para aplicarlo?+
Todo sobre feng shui
7 páginas en esta sección.
- Agua feng shui: prosperidad y flujo de energía en el hogar
- Colores feng shui: guía por habitación y elemento
- Espejos feng shui: dónde ponerlos y dónde no
- Feng shui en el salón: energía familiar y distribución
- Feng shui en la cocina: abundancia y prosperidad
- Feng shui para el hogar: principios básicos y aplicaciones
- Plantas feng shui: cuáles traen buena energía y dónde colocarlas
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