Madrid es una ciudad que no para: cañas a las doce del mediodía, terrazas que se llenan en cuanto sale el sol y un ritmo de vida que mezcla la tradición castiza con gente llegada de medio mundo. En el chat de Madrid se nota esa doble cara: hay quien lleva toda la vida en Vallecas o Chamberí y quien lleva dos meses en la ciudad y todavía se pierde en el metro.
Del «mazo» al cocido de los domingos
El madrileño habla con palabras propias: «mazo» (mucho), «guay», «chulo», «vale» como muletilla constante. La sala mezcla eso con referencias de barrio: Malasaña y su ambiente alternativo, Lavapiés y su multiculturalidad, La Latina y sus vermús de domingo. El cocido madrileño, la torrija y el bocata de calamares aparecen en cuanto se habla de comida, y el eterno derbi entre el Real Madrid y el Atlético nunca falta como tema de discusión.