Chateagratis fue de esos portales que abrías nada más encender el ordenador, cuando charlar por internet todavía se sentía como una novedad divertida. Aquí recuperamos ese espíritu: una sala donde entras, pones un nick y ya estás dentro, hablando con quien tenga ganas de charla en ese momento.
Como en los buenos tiempos
No hace falta ser un experto ni tener mil contactos. Se viene a saludar, a preguntar qué tal el día, a contar una tontería y a reírse un rato. Hay veteranos que llevan años enganchados al chat y gente que llega por primera vez con curiosidad. Todos caben. La idea es tratarse bien, respetar al que está al otro lado y dejar que la conversación fluya sola, sin prisas ni postureo.