Durante más de dos mil años, la astrología occidental trabajó con siete planetas. Luego, entre 1781 y 1930, los telescopios añadieron tres más a la lista y forzaron una revisión del sistema. La historia de cómo la astrología incorporó esos descubrimientos dice mucho sobre la relación entre ciencia y tradición esotérica.
Los siete planetas clásicos
En la antigüedad, la palabra «planeta» designaba a los astros que se movían respecto a las estrellas fijas. Solo se podían ver a simple vista siete: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. La astrología babilónica, griega, helenística y medieval fue construida íntegramente sobre este septenario.
Cada planeta regía un día de la semana en el sistema clásico: lunes (Luna), martes (Marte, de ahí «mardi» en francés), miércoles (Mercurio / «mercredi»), jueves (Júpiter / «jeudi»), viernes (Venus / «vendredi»), sábado (Saturno / «Saturday» en inglés) y domingo (Sol). Esta correspondencia sobrevive hoy en la mayoría de los idiomas romances y germánicos.
Cada planeta también regía uno o dos signos del zodíaco en un sistema simétrico y elegante: Saturno regía Capricornio y Acuario; Júpiter, Sagitario y Piscis; Marte, Aries y Escorpio; Venus, Tauro y Libra; Mercurio, Géminis y Virgo. El Sol y la Luna, luminarias sin par, regían Leo y Cáncer respectivamente.
El descubrimiento de los planetas modernos
Urano fue descubierto el 13 de marzo de 1781 por William Herschel con su telescopio casero en Bath, Inglaterra. Fue el primer planeta descubierto con instrumentos ópticos en toda la historia. Inicialmente Herschel lo tomó por un cometa; la órbita circular lo delató como planeta.
Neptuno fue predicho matemáticamente antes de ser visto: las perturbaciones en la órbita de Urano llevaron al francés Urbain Le Verrier y al inglés John Couch Adams, de forma independiente, a calcular dónde debía estar el planeta responsable. Johann Galle lo localizó en el telescopio de Berlín el 23 de septiembre de 1846, a menos de un grado de la posición predicha. Fue un triunfo de la mecánica newtoniana.
Plutón fue fotografiado por Clyde Tombaugh en el Observatorio Lowell (Arizona) el 18 de febrero de 1930. Durante 76 años fue considerado el noveno planeta. En agosto de 2006, la Unión Astronómica Internacional aprobó una nueva definición de «planeta» que requería, entre otras condiciones, haber «limpiado su vecindad orbital». Plutón, que comparte el Cinturón de Kuiper con miles de objetos similares, fue reclasificado como planeta enano, junto a Eris, Ceres y otros cuerpos menores.
Cómo la astrología incorporó los nuevos planetas
La astrología occidental moderna, a diferencia de las escuelas tradicionales, adoptó los tres planetas exteriores y les asignó significados que los astrólogos de la época consideraron coherentes con el clima histórico en que fueron descubiertos.
Urano (1781) se asoció a la revolución, la electricidad, la tecnología y el cambio súbito —descubierto en la misma década que la Revolución Francesa y la Revolución Industrial—. Pasó a corregir la regencia de Acuario junto a Saturno en la mayoría de los sistemas modernos.
Neptuno (1846) se ligó al misticismo, la ilusión, los sueños y lo inconsciente —su descubrimiento coincide con el auge del romanticismo y el espiritismo—. Se le asignó la corregencia de Piscis junto a Júpiter.
Plutón (1930) fue vinculado a la transformación, la destrucción y la regeneración —descubierto el año siguiente al crack de 1929, en el preludio de la Segunda Guerra Mundial—. Comparte la regencia de Escorpio con Marte en la astrología moderna.
Los astrólogos de orientación tradicional o helenística siguen utilizando únicamente los siete planetas clásicos y argumentan que el sistema de regencias está completo y equilibrado sin los planetas exteriores.
Los datos astronómicos que sorprenden
Júpiter tiene 95 lunas confirmadas según el catálogo de la Unión Astronómica Internacional (actualización de 2024). Su luna Ganimedes, con 5.268 km de diámetro, es mayor que el planeta Mercurio y tiene su propio campo magnético. Júpiter es tan masivo que técnicamente no orbita el Sol: el baricentro del sistema Júpiter-Sol está ligeramente fuera de la superficie solar.
Saturno tiene el sistema de anillos más extenso del sistema solar, con un radio de hasta 282.000 km desde el centro del planeta, aunque con un grosor de apenas 10-20 metros en las zonas más delgadas. Su densidad media es 0,687 g/cm³, inferior a la del agua: flotaría en un océano lo suficientemente grande. Posee 146 lunas conocidas, siendo Titán la más grande y la única luna del sistema solar con una atmósfera densa.
Venus presenta el fenómeno más contraintuitivo del sistema solar: su día sidéreo (243 días terrestres) es más largo que su año (225 días terrestres). Además, gira en sentido retrógrado respecto al resto de planetas, de modo que en Venus el Sol sale por el oeste y se pone por el este.
✦ Comunidad en directo
¿Te ha resonado? Coméntalo en #esoterismo
Entra como invitado, sin registro, y debate este tema con la comunidad en directo (tarot, magia, parapsicología y esoterismo).